miércoles, 1 de julio de 2015

El terror en las novelas de Fantasía



Jaume Vincent es el autor de Excentrya, un blog de esos que no puedes perderte si quieres ser escritor. Además, Jaume es compañero mío en la Escuela de Formación de escritores. Tiene tres talleres a su cargo: Introducción al terror, Novela negra y Misterio. Y es además un adicto confeso de la lectura de Fantasía. Por todo eso, le pedí que escribiera sobre cómo introducir el terror en las novelas de Fantasía, algo en lo que –lo reconozco– tengo mucho que aprender puesto que es uno de los géneros que apenas leo. ¡Y me dijo que sí! Así que, a partir de ahora, habla él. 

"Lo primero que quiero es agradecer a Ana que me deje un hueco en su blog, comparado con ella y no soy más que un soldado raso (ella es la emperatriz, aquí). Cuando me pidió que escribiera sobre cómo introducir ambientes de terror en novelas de fantasía me pareció una idea maravillosa, bullía en ganas de ponerme a ello. Me encanta escribir terror y crecí leyendo fantasía, por eso sé que son dos géneros que se complementan a la perfección.

La fantasía del terror

El terror y la fantasía son primos hermanos, a mí me resultaría complicado entender al uno sin el otro, y si no me crees piensa en Bilbo, perdido en mitad del Bosque Oscuro, rodeado de arañas que están ansiosas por hincarle el diente; o en Frodo y los hobbits, deambulando por el Bosque Viejo, enfrentados a la magia maligna del Tornasauce o los tumularios que casi acaban con ellos antes de comenzar su viaje…
El terror y la fantasía van unidos, siempre han ido unidos, desde las historias que se contaban los primeros hombres, sentados alrededor de las hogueras, en medio de la noche. El miedo y la fantasía se unían y provocaban en ellos sensaciones que, hoy en día, son difíciles de imaginar. El Ragnarok, Helheim, el Gehena, el Hades y todos los infiernos que llegaron antes y que la humanidad ya no recuerda, son fruto del amor entre la fantasía y el terror.
Aunque parezca que son géneros distintos, el terror y la fantasía son, en realidad, mucho más parecidos de lo que pensamos.

Un escenario terrorífico

Pero vamos a lo que vamos, ¿cómo introducimos elementos de terror en un relato de fantasía? Una pregunta complicada, ¿verdad?
Para introducir un ambiente de terror lo primero que debes hacer es identificar qué es para ti un ambiente terrorífico. El terror tiene su propia psicología, todo el mundo tiene miedo a algo (absolutamente todos). Todos tenemos un miedo secreto —o no tan secreto—, todos hemos sentido alguna vez esa sensación de mareo, con las pupilas dilatadas y el vello totalmente erizado. Todos sabemos cómo es y qué se siente. Eso es lo que hace del miedo algo tan especial, todos lo hemos experimentado y, de alguna manera, a todos nos gusta.

Cuando escribí mi relato de fantasía Lo que se esconde en la niebla, tenía muy claro dos cosas: una era que no iba a cerrar el final y la otra era que no iba a ser un relato de fantasía al uso, iba a darle mi toque personal y ése es el terror. ¿Cómo lo hice? Muy sencillo, creando un ambiente asfixiante; un guerrero perseguido por una partida de trasgos, un pantano del que nadie ha salido con vida, cubierto permanentemente por una niebla roja como la sangre, una niebla ácida y peligrosa, un lugar atrapado en el tiempo del que nadie sabe nada, por el que se arrastran cosas que el lector no es capaz de distinguir entre los vahos pestilentes.
Luego, a medida que avanzaba la narración y nuestro protagonista se adentraba más y más en aquel lugar infecto, introduje pequeños detalles: mosquitos del tamaño de un puño, esa molesta sensación de sentirse observado, ruidos extraños entre la niebla, el sonido de cosas que se arrastran por el agua y, al final, una desagradable sorpresa.
Insertar esos ambientes es mucho más sencillo de lo que crees. Yo usé motivos de fantasía para crear un ambiente de terror: un pantano, una niebla tóxica, criaturas que se esconden tras ella, un misterio (¿Qué hay dentro de ese lugar?).


En la oscuridad

Crear un ambiente de terror es muy sencillo, sólo tienes que pensar en los lugares que te dan miedo, sólo tienes que darle la vuelta a la moneda.
Imagina tu habitación, es un lugar cómodo, seguro, duermes en él, te acuestas con tu esposa, con tu novia, con tu marido, es —seguramente— la habitación más íntima y personal de tu casa. Bien, vamos a girar esa moneda. Imagina que llegas a casa tarde, estás en la calle llegando a tu portal, levantas la cabeza y ves tu ventana a oscuras, de repente una sombra cruza en la oscuridad allí arriba, ¿entrarías en tu habitación?
¿Te parece poco? Bien, eres valiente, eso lo respeto. Imagina que estás acostada durmiendo, de repente te despiertas, sientes la espalda de tu pareja apoyada contra la tuya, te sientes segura, calentita y cómoda. Te acurrucas contra el bulto de tu pareja, entonces se abre la puerta del baño y ves salir de allí a tu marido.
¿He captado ya tu atención? Perfecto, sigamos, descendamos un escalón más. ¿Crees que con tu casa es muy fácil? Vale, imagina una playa. Por el día es maravillosa, arena, sol, el sonido de las olas chocando contra la orilla, la brisa, la paz, las risas de los bañistas. Ahora le damos la vuelta a la moneda. Cae la noche, el agua rompe con fuerza contra las rocas, es de un color negro profundo, en el cielo no hay estrellas y sabes que hay algo debajo de las olas que te observa porque puedes ver sus ojos amarillos en la oscuridad.
Yo no he vuelto a sentirme bien en una playa desde que leí Dagón de Lovecraft, siempre tengo la sensación de que, al caer la noche, saldrán de entre las olas los hombres pez para perseguirme.
Introducir elementos de terror en un relato de fantasía es muy sencillo, el hombre lo lleva haciendo desde el albor de los tiempos. Realmente, ni siquiera tienen que ser elementos terroríficos, piensa en el Gehenna, el infierno de los judíos, en él no hay fuego, no hay castigo, no hay demonios; simplemente, es un lugar gris y vacío donde las almas vagan eternamente… ¿Y no te parece un lugar escalofriante?

Lucha con sus armas

Lo mejor de utilizar el terror en la fantasía es la libertad de movimientos que te permite, puedes usar los elementos del género: razas, magia, lenguas, mitologías… Y usarlos en contra del lector. Lánzaselos a la cara.
Puedes retorcer los paisajes, volverlos en contra de tus protagonistas, moldearlos para que reflejen sus miedos, sus debilidades y atacarles donde más les duele. Utilizar el terror es muy sencillo, porque todos hemos estado asustados alguna vez, todos sentimos miedo y cada uno conoce bien cuáles son sus miedos.
Yo, si quisiera asustar a mi novia (que es una persona que conozco de maravilla), haría que mis héroes cayeran víctimas de un enjambre de cucarachas gigantes, insectos con una inteligencia primaria, que atrapan a nuestros protagonistas y los arrastran hasta su húmeda madriguera, allí los dejarían tirados, con todas esas cucarachas corriéndole por encima de sus caras y sus manos, entre el sonido crujiente de sus caparazones y el roce suave de sus antenas sobre su piel… Ella odia las cucarachas y sé que no soportaría una escena así.

George R. R. Martin es muy bueno introduciendo estos elementos, la primera escena, Juego de Tronos ya contiene una escena que te debería poner los pelos de punta, con el caminante blanco y los espectros. Aunque, si hay un escritor que conjuga estos géneros como ninguno es Stephen King, en su serie de novelas La Torre Oscura, King utiliza los elementos propios de la literatura de terror para crear un mundo de fantasía único, tierras yermas y devastadas, personajes oscuros y poderosos, ciudades muertas, minas llenas de mutantes…

El terror es un complemento ideal para la fantasía, aprovéchate de tus miedos y muéstralos, haz que tu protagonista atraviese viejos cementerios, minas llenas de espectros, campos de batalla poblados de muertos vivientes, bosques habitados por brujas retorcidas y crueles, poderosos nigromantes que utilizan magia de oscura…


Recuerda que las posibilidades son infinitas, 
porque el miedo es infinito. 
Siempre habrá miedo y, lo mejor de todo, 
siempre habrá nuevos miedos."





6 comentarios:

  1. Hola, Ana!
    En primer lugar muchas gracias por invitarme a tu casa, me encanta haber tenido la oportunidad de escribir aquí. El tema me encantó desde el primer momento, me encanta la fantasía y me encanta el terror, las dos cosas juntas me entusiasman. Espero haber aportado mi granito de arena a la gente que escribe y que también disfruta de los dos géneros.
    Un abrazo, Ana, muchas gracias por dejarme un hueco!

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    1. Gracias a ti, que es un honor tenerte por estos fogones. Un besote.

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  2. Gracias Ana y Jaume por compartir estos conocimientos con nosotros que comenzamos en este género. Han sido consejos muy valiosos que comenzaré a usar en mis relatos. Los invitó a visitarme en mi humilde blog: piesfriosenlaespalda.blogspot.como
    Recuerden que soy una aficionada con apenas un año de experiencia. Agradecería sus comentarios. Saludos.

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    1. Ahora mismo voy a verte. Gracias por tu comentario :D

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  3. Uy, a mí no me parece tan fácil hacer pasar miedo a través de la escritura. Puede que haya escenas oscuras en muchas novelas de fantasía, pero no por eso las considero de terror. Por ejemplo, George RR Martin no me ha hecho pasar miedo, más bien intriga. Escribir sobre escenas con bichos raros que salen de la niebla, o cualquier cosa clásicamente terrorífica, no tiene por qué dar miedo a no ser que se haga con mucha habilidad y se consiga que la situación sea creíble. No soy asidua a las novelas de terror, quizá porque no tengo mucha fe en que me produzcan esa sensación en cantidad suficiente. ¡Aunque a lo mejor me equivoco!
    Un beso :)

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    1. Es que tú eres muy fuerte. Yo, por ejemplo, recuerdo haber leído "Drácula" aterrorizada.

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