miércoles, 16 de diciembre de 2015

Historia de la literatura fantástica: desde Tolkien a Sanderson.


Este macro-post está escrito por Guillermo Jímenez Cantón (conocido por estos lares, como Lecturonauta). Así que yo hoy ni pincho ni corto (Bueno, un poco sí, al final). Os dejo con él. 

Hoy he venido a este Fogón a hablar de la historia de la literatura fantástica. En profundidad. Aprovechad y coged algo con lo que apuntar, porque aquí tendréis novelas para una década, o más. Podéis pedirlas por Navidad, por ejemplo, porque ¿qué mejor regalo que una buena novela fantástica?

Pero para ello primero habría que definir qué es la literatura fantástica.

Es difícil definir la literatura fantástica. En serio. Mucho.

Párate a pensarlo. Intenta encontrar una definición que no incluya el realismo mágico, ni la ciencia ficción, ni el terror. La verdad es que las fronteras entre estos géneros no son fáciles de marcar. Y luego hay subgéneros. No, en serio. Hay muchísimos subgéneros. Y hay subgéneros de los subgéneros. Cyberpunk. Dieselpunk. Greenpunk. Es un caos.

Pero como hay que saber de qué demonios estoy hablando, vamos a intentar definirlo un poco. La literatura fantástica, en lo que dure este post, será la literatura que incluya elementos que no sean posibles en nuestro mundo tal y como es, ni lo sean en el futuro (FUERA CIENCIA FICCIÓN. ¡YO TE EXPURGO DE ESTA TIERRA! Al menos de este artículo). Tampoco que esos elementos se utilicen principalmente para dar miedo. Esto nos fastidia bastante porque en los orígenes, la distinción de terror no se hacía… Agh.

Y tampoco es realismo mágico, porque… porque lo digo yo. ¿De verdad os sorprende que no haya una definición clara del género? Es demasiado amplio.

En fin. Literatura fantástica. Finjamos que todos sabemos de lo que estamos hablando.

La literatura fantástica comenzó “oficialmente” (sin contar toda la mitología y demás que se lleva haciendo desde que el mundo es mundo) en el Romanticismo, con “El castillo de Otranto”. A partir de ahí los autores como Poe y Mary Shelley (Frankenstein) la hicieron crecer. Luego llegó el Racionalismo en las ciencias, lo fantástico pasó un poco de moda (y empezó el auge de la ciencia ficción), y nació el Realismo mágico. Hasta aquí voy tirando de Wikipedia.

Empezó por fin la fantasía que nos gusta. Nacieron dos géneros importantes: La fantasía heroica (espadas y brujería) y la alta fantasía épica. De la heroica tenemos a Conan el bárbaro, de Robert E. Howards. 

Y de la épica tenemos a Tolkien. Hay que hacer una distinción importante entre ellas: En la heroica, el héroe va luchando contra el mal allá donde va, mientras que en la épica hay un gran mal final al que hay que derrotar. Los problemas de la heroica son problemas del protagonista, mientras que los de la épica son los problemas del mundo en el que se desarrolla.

De la quinta de Tolkien, está C.S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia. Un poco posterior es Ursula K. Le Guin, con sus cuentos de Terramar. Entre ellos ya podemos ver dos corrientes fantásticas distintas: Narnia es relativamente parecido a Tolkien en su forma de mostrar los conflictos pero utiliza personajes mucho más inocentes, más orientados a la juventud. Por el contrario, Terramar es una obra mucho más profunda y adulta, que espera que el lector sepa interpretar las metáforas, pero a nivel de fantasía es un mundo más cercano a Tolkien que Narnia. Sin embargo, los conflictos son más internos.

Entre Tolkien, Lewis y LeGuin podemos ver tres tipos distintos de narración muy distintivos: Tolkien es más cargado y pausado, LeGuin es breve y apenas describe las escenas aunque las carga de recursos literarios, mientras que Lewis se mantiene en un punto medio con una narración fluida y accesible.

La fantasía siguió su curso, y alrededor de los años ochenta se puso muy de moda una especie de punto medio entre la fantasía heroica y la épica. Dragones y mazmorras supuso un antes y después, y llenó el mercado fantástico. 

Son dos las sagas icónicas de esta época: Reinos Olvidados (de una gran cantidad de autores), que bebía del universo de Dragones y Mazmorras, y por otro lado Las crónicas de la Dragonlance (De Margarett Weis y Tracy Hickman). Reinos olvidados se encargaba de explorar el mundo de Dragones y Mazmorras, mientras que la Dragonlance era una saga como tal, independiente. 

Los años ochenta se llenaron de lo que mucha gente piensa que es la literatura fantástica: obras inspiradas por Tolkien y D&D, lo que llamaríamos la fantasía clásica con Dragones, hechiceros, elfos, enanos y demás. Aquí las cosas son blancas o negras, los buenos ganan y los malos pierden.
Terry Pratchett se pone a hacer un poco de las suyas, y durante estos años parodia la fantasía clásica con la creación de su Mundodisco.


Llegamos a los años noventa. Era la época de intentar cosas un poco diferentes: Margarett Weis y Tracy Hickman publicaron una saga bastante icónica: El ciclo de la puerta de la muerte, que es uno de los grandes referentes de la alta fantasía épica. Sin embargo, se sale un poco de los convencionalismos, ya que la historia está ambientada en un futuro postnuclear en el que los humanos han mutado a elfos, enanos y demás (una vuelta de tuerca interesante). 


Por otro lado, Andrej Sapkowski creó su saga de Geralt de Rivia, un mundo parecido a la tierra media Tolkieniana, pero mucho más cínico y realista. En esta época empezó a proliferar la figura del antihéroe, y se tanteaba la idea de que las cosas no eran tan blancas y negras como se suponía una década antes. Hay mucho más lugar para todo el conflicto moral.


Neil Gaiman publica con Pratchett el libro Buenos presagios. También publica Stardust, una de sus grandes obras. Phillip Pullman se adelanta a nuestro tiempo con su trilogía semisteampunk La materia oscura. Los autores empiezan a escribir sagas kilométricas:
  • La espada de la verdad, de Terry Goodkind: De 1994 a 2015, una de las grandes sagas de la fantasía. 25 libros, nada menos. 
  • La rueda del tiempo, de Robert Jordan: De 1990 a 2013, otra de las grandes, que por desgracia su autor no pudo completar (le pasó el testigo a Brandon Sanderson). 
  • Canción de Hielo y Fuego: De 1996 a la actualidad. ¿Qué hay que decir de Juego de Tronos que no se haya dicho ya?


Entra J.K. Rowling con su Harry Potter. La mujer va y le da un giro completo a la fantasía, creando un par de subgéneros por el camino. La fantasía se vuelca en la juventud, y aunque toma un poco de la fantasía clásica, busca algo nuevo. Harry Potter es el pistoletazo de salida de la literatura juvenil y de la urban fantasy. Es el comienzo del nuevo milenio.


En la primera mitad de la década 2000, se explora un poco más la literatura como algo juvenil. En España se rescatan Las crónicas de Narnia. Hablando de España, hay que hablar de la que fue portaestandarte de la literatura fantástica española: Laura Gallego. Empieza su carrera con Finis Mundi, pero sus dos grandes éxitos son Crónicas de la Torre y Memorias de Idhún. Es en esta época cuando se asienta el tópico de la escuela de magia, y la fusión de un mundo real con uno fantástico, separados de alguna forma.



Fuera de España, tenemos la saga Eragon, de Christopher Paolini. La muestra de que la fantasía clásica puede colear todavía un poco, pero más orientada a lo juvenil.

En todo este huracán juvenil nació Crepúsculo, de Stephenie Meyer, intentando volver a las raíces góticas de las que gozó el romanticismo que hacíamos alusión al principio. Crepúsculo es una mezcla de fantasía urbana con juvenil romántica, y también ha sido la obra que ha abierto las puertas de la fantasía juvenil romántica como la conocemos ahora.

Entra la segunda mitad de la década, de 2005 en adelante. Se empiezan a conformar muchas corrientes distintas, y todo se divide en subgéneros. La gente empieza a experimentar, experimenta mucho. 

Por una parte tenemos a Brandon Sanderson, que le da la vuelta al modo de ver la magia en la literatura con muchos de sus libros (Nacidos de la Bruma, Elantris). 

Por otro lado, a Brent Weeks, que intenta sacar a la fantasía de sus ambientaciones clásicas: Con El ángel de la noche se mete en una ambientación oriental, mientras que a finales de la década se pone en un ambiente mediterráneo renacentista con El portador de la luz

Peter Brett, por el contrario, le da un toque de oriente medio a su Saga de los Demonios


Joe Abercrombie sigue un poco el realismo cínico de Sapkowski y George RR Martin con su trilogía La primera Ley. En este período vemos pocos dragones y hechiceros tradicionales, las criaturas y los sistemas mágicos se alejan bastante de la fantasía clásica. Estos escritores todavía mantienen algunas de sus sagas en la actualidad.


En 2006 Patrick Rothfuss publica El nombre del viento, una deconstrucción de la fantasía que le precedió. Si solo pudiera recomendaros una saga en toda mi vida, sería ésta. Sin contar las que escriba en el futuro, claro.

La fantasía más juvenil y romántica fue por otra vía. Por un lado, apareció la saga de Cazadores de Sombras, de Cassandra Clare, que fue el boom de la urban fantasy (no ha llegado más lejos porque la película no estuvo a la altura). 


Por otro lado, Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, que trajo a la literatura juvenil la distopía (aunque en mi opinión toda la distopía entra dentro de la ciencia ficción).

Sigue habiendo algunos bichos raros. Jim Butcher hace una mezcla de novela negra y fantasía urbana con su saga de Harry Dresden, mientras que por otro lado fusiona el imperio romano con pokémon con su Codex Alera (no utiliza pokémon de verdad, pero la novela nació de esas dos ideas).

Entramos en la década 201X. Esta vez el boom literario no ha caído en la fantasía. 50 sombras, no hay mucho que decir. Por otro lado, Juego de tronos se convierte en serie de televisión, The Witcher arrasa, renace El hobbit… La fantasía pasa por un buen momento.

Los autores de la década anterior siguen publicando sus trilogías/tetralogías. Además, es la década del genrebusting. La mezcla de género llega hasta límites que no estoy seguro de que el ser humano esté listo para afrontar.


El Steampunk estalla, esta va a ser su década. El misterio de la caja Bethel, de Concepción Perea, Leviatán de Scott Westerfeld, Cazadores de sombras Los orígenes, de Cassandra Clare, Aleación de Ley y Shadows of Self de Brandon Sanderson… 

Jay Kristoff va un paso más lejos en esto de mezclar géneros y se inventa un Japón feudal steampunk con criaturas mágicas como los grifos, en Las guerras del loto. J. Valor Montero se monta una ucronía romana steampunk en La república pneumática. Hay vapor para rato.

Zombies por todas partes. Zombies en juego de tronos, Zombies con orgullo y prejuicio, boom de zombies. Boneshatter de Cherie Priest es steampunk con zombies, por ejemplo. Memorias de un zombie adolescente es un retelling de Romeo y Julieta con Zombies en la época actual. POR DIOS QUE ALGUIEN TERMINE YA CON EL GÉNERO ZOMBIE. NO SE MUER- oh.


Se exploran un poco más las ambientaciones poco utilizadas. Aparte de los mencionados Japón y Roma, El trono de la luna creciente, de Saladin Ahmed explora el mundo árabe de las mil y una noches; mientras que Medio Rey de Joe Abercrombie y Neimhaim de Aranzazu Serrano se encargan de los paisajes nórdicos. Por otro lado, Brian McClellan explora una especie de Juego de tronos en una época más actual, dieciochesca incluso, con su saga The Powder Mage (el mago de la pólvora, a ver cuánto tarda en llegar al español).

La literatura fantástica y romántica se mezcla un poco más, y nace por fin un género extraño que abarca lo que está después de la literatura juvenil y antes de la literatura para adultos: Young Adult, con distopías como La selección, de Kiera Kass, El corredor del laberinto de James Dashner y la saga Divergente, de Verónica Roth. A la gente le parece que contar los cuentos clásicos de otra forma es una buena idea y nacen cosas como Cinder, de Marissa Meyer.


Tenemos grandes autoras de juvenil en españa, como Iria G. Parente y Selene M. Pascual con sus novelas Alianzas y Sueños de Piedra. Laura Gallego sigue dando guerra con cosas como Donde los árboles cantan, El libro de los Portales, y Todas las hadas del reino.

Luego está Ana Gonzalez Duque (sí, la propietaria de este blog) con sus Leyendas de la Tierra Límite, que todavía no he leído y por eso no puedo opinar. Ya caerá para navidades.


Y llegamos al momento presente. 

Por fin.

¿Qué le espera a la literatura fantástica? 

Si os digo la verdad, espero una evolución. La gente seguirá experimentando, y se crearán cosas maravillosas que nadie ha imaginado todavía. ¿Por qué no una distopía del Egipto antiguo? La creación del Young Adult puede que cree una separación más marcada con la literatura juvenil que la que tiene en la actualidad. En algún momento llegará otro nuevo boom que revolucione la literatura juvenil.

Y quizás para la mitad de década que viene, yo haya podido publicar algo. Recemos por ello.




24 comentarios:

  1. Gran post, me ha encantado este grandioso repaso por toda la literatura fantástica. Tengo algunos pendientes, como Ursula K LeGuin, Brent Weeks o la propia Concepción Perea, pero es un placer leer artículos como este. Un saludo^^

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    1. Pues ya tienes tarea para las Navidades, me encantará leer esas reseñas XD

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    2. Gracias ^^ Puedes leer una reseña de esos tres autores en mi blog, por si te interesa, ¡y espero que te quedes a ver el resto de contenido!

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  2. Un vistazo rápido y práctico a la fantasía de las últimas décadas, enhorabuena. Tal vez convendría anotar que se trata de fantasía comercial o superventas, ya que en las bambalinas del mercado siempre se han estado moviendo muchísimos hilos más. Por ejemplo, Harry Potter no presentó conceptos novedosos, ni le dio un giro a nada, en realidad. Otros autores como Jill Murphy o Diana Wynne Jones ya habían tratado el tema de la fantasía urbana, los colegios para brujos, etc., y estaban comenzando a transformar el mercado. No vendieron tanto como Rowling, por lo que su influencia en la cultura subsiguiente fue muy inferior, pero son antecedentes directos de esta.

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    1. Yo creo que es difícil incluir a todos los autores en un artículo así. De hecho, yo echo en falta a Cotrina y a Orson Scott Card, que son dos de mis autores favoritos. Un día de estos te pillo para un colaborativo así y nos cuentas las bambalinas ;D

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    2. ¡Por supuesto! Pero creo que es importante recordar que las modificaciones en tendencias no vienen por un solo libro rompedor y que no solo existe (ni es lo más importante) aquello que sale en las noticias y en los escaparates de las librerías. Artículos como este son muy útiles para tener un vistazo de aproximación, y tenemos que insistir en que cualquiera a quien le interese la fantasía se siga documentando con ganas para descubrir todo lo que hay detrás. También está el problema de las barreras del género, claro, como bien ha indicado Guillermo, porque en fantasía ha sido tremendamente influyente Clive Barker, por poner un ejemplo cualquiera, pero no se le suele incluir en listas de este tipo por su asociación con el terror (y algo parecido ocurre con Anne Rice: Crepúsculo no habría sido nada sin ella). También conviene reflexionar acerca del hecho de que en el mundo anglosajón el juvenil (y el infantil, claro) lleva dándole alas a la fantasía desde hace mucho tiempo, mucho antes del 2000(aunque en España su boom haya llegado con más retraso). Ende, por ejemplo, sería un referente necesario y también habría que hablar de Serra i Fabra en nuestro país.

      Y no, no voy a escribir un artículo al respecto (aunque este comentario casi lo sea), no me engañas, que así consiguió pillarte a ti Guille :P

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    3. Oye, Gabriella... ¿Colabo o no colabo? XD
      Bueno, es cierto que me queda mucho tras bambalinas, pero es lo que hay... Me apena haberme dejado a Ende, y meter un poco la zapatilla con eso de Rowling creando subgéneros (aunque es cierto que la ola mainstream de fantasía juvenil la ha provocado ella), pero uno no es perfecto u.u
      Me alegro de que te halla gustado el artículo ^^

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    4. Interesante lo que propone Gabriella :)
      Muy buen artículo de todas formas.

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  3. Un post muy interesante. Es curioso como hay novelas que se adjudican tanto a la fantasía como a la ciencia ficción, porque entran el los dos patrones (Frankenstein, sin ir más lejos)

    Peeeero... hay un poco de patinaje en lo que se trata de D&D, pero tranquilos, que aquí está el friki. Dungeons & Dragons no nace como literatura, sino como un juego de rol, creado por Gary Gygax. Es un juego de fantasía clásica (normalmente heroica, aunque a veces épica). Bebe de las fuentes de Tolkien, y así muchas de las razas y criaturas que habitan sus mundos nos suenan de sus novelas. Es curioso que en D&D existen los hobbits, pero por problemas de derechos se llaman halflings. Como decía, D&D, el juego de rol, tiene números mundos, entre ellos Forgottem Realms (Mundos Olvidados, y Krynn (el mundo de Dragonlance). Así que Dragonlance no es bien bien un mundo independiente, si no otro mundo más. Dragón lance empieza como una campaña de 12 módulos (o aventuras encadenadas), en las que los personajes se enfrentaban a todos los dragones del bestiario de D&D, mantiene las razas clásicas, salvo los halflings, que aquí pasan a ser kenders. Y crea a los draconians, servidores de los dragones y soldados de su ejercito. Se dice que, de la partida que jugaron los creadores del juego, nace la primera í de novelas. Fue la primera vez que una campaña de rol tenia respaldo de novelas. Y hizo cambiar el mundo editorial, desde entonces muchos mundos de rol de fantasía (y no solo de rol ni de fantasía) se han movido a la vez en los dos frentes, como juego y como literatura. Y a la vez, muchos mundos literarios, han cedido derechos para que se hicieran juegos de rol sobre ellos. Y hasta aquí la batallita (Mmm..tendré que hacer un episodio de esto)

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    1. Muchas gracias por ilustrarnos, mi excelentísimo señor de los frikis ;D. Algún día tú y yo tenemos que hacer negocios con eso de los juegos de rol, ya sabes. ¡Qué curioso! Yo siempre etiqueté "Frankestein" dentro del terror, aunque cuando la leí no me dio nada de miedo, la verdad.

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    2. Lo de que D&D surgió como juego de rol sí que lo sabía (¿he dicho lo contrario aquí? O.o) pero no tenía ni idea de que Dragonlance fuera parte de D&D. Un gran patinazo por mi parte XD ¡gracias por corregirlo!

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  4. Genial este post. He aprendido y me ha ayudado a tener una visión más clara de la evolución de la fantasía...

    Gracias!

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    1. Me alegro de que te haya gustado ^^ La verdad es que es muy curioso ver el cambio que ha dado el género a lo largo de tan solo treinta años. ¿Qué pasará de aquí a otros treinta?

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  5. Gracias por este artículo. Me ha encantado ver El ciclo de la puerta de la muerte, saga que fue de mis favoritas en la adolescencia. No comparto tu opinión por El nombre del viento, pero, claro, no hay por qué tener los mismos gustos.

    ¡Un recorrido estupendo por la literatura fantástica!

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    1. A mí sí que me encantó "El nombre del viento". Yo creo que eso va en gustos. Posiblemente, los que disfrutamos más de la juvenil seamos más afines que los disfrutones de la épica, pero en fin...

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  6. Madremíademivida, no he leído ninguna, pero he visto muchos de esos libros en pelis. Un post muy interesante, ahora me voy corriendo a leer la segunda parte de la colaboración. Biquiños a los dos!

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    1. ¿Ninguna? ¿En serio? Uyuyuyuy, tienes mucha literatura pendiente para estas Navidades, Cris ;D
      Biquiños

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  7. me parece increible que no hayas ni mencionado a R.A. Salvatore, el cual a mi entender es un escritor de lo mejorcito que hay aparte de prolífico en su trabajo

    Solo has comentado de pasada Reinos Olvidados cuando posiblemente, es la mejor coleccion que existe sobre Fantasía Épica y merece ser comentada mas en profundidad con sus mas de 30 libros que la componen

    Harry potter no dió ninguna vuelta de tuerca a nada, simplemente, su historia caló en la gente que se puso a comprar el libro o libros enfebrecidos, haciendo multimillonaria a su autora...pero esto no quiere decir que su autora sea la mejor escritora de fantasia, para mi hay muchos otros que le dan 100.000 vueltas

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    1. Como dijimos más arriba, es muy difícil nombrar a todos los autores y cada uno de nosotros tiene a sus favoritos según el subgénero dentro de Fantasía que te guste. Si te gusta mucho la épica, tendrán más peso los que tú dices. Si te gusta mucho la juvenil, como es el caso, pues otros. Pero gracias por el apunte :D

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  8. Muy buena entrada, Ana, felicitaciones por la elección de invitado.
    Feliz navidad!!!
    Chris.

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    1. Igualmente a ti, Chris. Me encanta que te haya gustado. Un beso

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  9. Magnífico artículo! Ya he cogido apuntes para estas navidades...
    Yo empecé con la fantasía gracias a Laura Gallego y no hay día que no lo agradezca, creo que es una escritora excepcional que ha logrado iniciar en la lectura a muchos niños (y no tan niños). También leí Narnia de pequeña y he de decir que las películas no hacen justicia (como suele pasar).
    Ahora mismo estoy muy enganchada a Sanderson, me parece de los mejores escritores que ha habido; muchos dicen que es la versión mejorada de Rothfuss ya que tienen un estilo muy similar pero Brandon escribe más rápido y a pesar de que las Crónicas del Asesino de Reyes son mis novelas favoritas admito que la lentitud de Patrick es desesperante.
    También he descubierto hace poco a Abercrombie que, aunque no iguale a GRRM, a los fans de JdT nos sirve para matar el gusanillo.
    Por otra parte tengo a Tolkien atravesado. Me costó una barbaridad leer ESDLA (y eso que me encantan las películas) y con El Silmarilion ni siquiera he terminado... Me resulta extremadamente pesado, más centrado en describir los paisajes que en contar una historia. Pero procuro no decir esto muy alto para que los fans no se me lancen al cuello...
    En fin, para gustos, los colores (o los mil subgéneros de la literatura fantástica).
    Un saludo y gracias por este interesante artículo, estaré atenta a este blog ;)

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    1. Creo que coincidimos en casi todo :D (Incluídos Sanderson y Abercrombie)
      A mí también me costó terminar el segundo tomo de ESDLA. Tanta batalla y tanto orco terminó por atravesárseme.
      Gracias por tu comentario y por pasarte por aquí :D

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