miércoles, 13 de enero de 2016

Guía de elaboración de criaturas fantásticas para novelas de Fantasía


Una de las cosas que más me gusta de escribir Fantasía Juvenil es que puedo sacarme de la manga las criaturas más extrañas para acompañar a mis personajes humanos. Generalmente, me las invento, aunque tampoco le hago ascos a usar animales mitológicos ya inventados, como por ejemplo, los dragones o los unicornios.

Pero, ¿cómo se diseña una criatura fantástica 
(en adelante, CF) para una novela? 

Como buenos artesanos de la literatura, tenemos que respetar una serie de pasos:

1) El motivo:
Lo principal en el uso de CF es su razón de ser. ¿Para qué, concretamente, vamos a usar a esa CF en nuestra novela? Podemos usarlas en varios roles:
  • Para atacar al héroe
  • Para guardar la entrada a algo
  • Como mascota
  • Para ayudar al héroe a superar un obstáculo
  • Para servir de montura o de alimento.
Voy a usar de ejemplo a los máldar: una de las criaturas de "Leyendas de la Tierra Límite". Los máldares están diseñados para servir de montura al héroe. 

–¿Qué es un máldar? –preguntó Guil, intrigado. 
Ardanae levantó la cabeza, sorprendida. Y luego, se permitió esbozar una media sonrisa con sus labios morados. 
–Me olvidaba que eres del interior de Las Tierras Blancas, Guil de Merabal. Un máldar es un león de las arenas. Y cuando digo de las arenas, no me refiero a que vivan en ellas, sino que su cuerpo, su piel, sus músculos están hechos de arena. Por eso, cuando alguien intenta matarlos, se desintegran y se reorganizan como si fueran un inmenso hormiguero andante.
Guil la miró con los ojos desorbitados. 
–¡Madre Naturaleza! Tiene que ser un bicho espeluznante. 
Ardanae vertió una risa cantarina. 
–Son de lo más práctico como montura para la batalla. Realmente indestructibles. 

2) Su personalidad:

Toda CF debe tener su personalidad. ¿Sería lo mismo "El señor de los anillos" sin el conflicto interior de Gollum? En el momento que decidamos cuál es el cometido de esa CF, tenemos que determinar si su personalidad es importante o no para la historia. Es más importante en el caso de una mascota, pero si atacan al héroe debe ser por algo. En el ejemplo anterior, los máldar se someten a los requerimientos de los humanos, pero siguen siendo salvajes a su manera. 

3) El entorno:

Cada CF debe pertenecer al entorno en el que la situamos. Si escribimos una novela situada en países helados, como por ejemplo, Neimhaim, es lógico que lobos, osos y ciervos campen a sus anchas por las páginas. Sin embargo, si nuestra novela está ambientada en el desierto, es más fácil encontrar reptiles o buitres. 
¿Cómo vive nuestra criatura? ¿En manada o aislados en un entorno concreto?
¿De qué se alimentan?

4) El aspecto físico:

Debemos decidir qué aspecto tiene nuestra CF y unir sus partes en un todo. 
  • Ojos: dependiendo de cuál sea la función de nuestra CF en la historia, sus ojos serán más o menos importantes. 
    • Podemos añadirles visión nocturna, como si fueran búhos, por ejemplo. 
    • O nada de visión: ser ciegos y guiarse por el olfato. 
    • Pupilas: pueden ser redondeadas o alargadas, según la intensidad de la luz, como los gatos. 
    • Color: amarillo, violeta, naranja...¿qué tal si jugamos con los colores? Cada uno de ellos pinta un rasgo en la personalidad de nuestra CF. 
    • Párpados: pueden ser traslúcidos, o tener tres párpados, o no parpadear. 
  • Nariz: el olfato es un sentido más primitivo que la vista. Si le concedemos más relevancia, el grado de "animalidad" de nuestra CF aumenta. 
  • Boca: determinada por la alimentación de nuestra CF, la boca puede incluir los dientes cincelados de los herbívoros o las desafiantes cimas de los colmillos carnívoros. Podemos incluso, hacer que nuestra CF pierda dientes que renacen enseguida. O que transmitan veneno. Los labios y la lengua complementan la dentadura. 
  • Cuernos, garras, alas, plumas, escamas, espinas: todo influye en el aspecto que pueda tener la CF. 
5) Capacidades:

Por último, debemos adjudicar a nuestra criatura capacidades. ¿Puede hablar? ¿Tiene algún poder especial? ¿Puede cambiar de forma? ¿Posee algún veneno o capacidad de matar diferente a los demás? ¿Es amigable o no?

¿Me dejo algo en el tintero?

Si se os ocurre algo más, ayudadme a completar la guía en los comentarios. Si no, espero que os sirva esta guía a la hora de confeccionar el mundo de vuestra próxima historia. Y que la llenéis de criaturas fantásticas inolvidables. 



16 comentarios:

  1. Creo que como guía básica de la que partir está bien y que cualquier añadido o mayor desarrollo creo que dependerá del papel que pueda cumplir en la historia. Si por ejemplo va a complicarle la vida al héroe, pues tendría en cuenta los poderes que tiene, cómo atacaría, cómo se defendería y puntos fuertes o débiles.

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    1. Claro, luego puedes complicarlo todo lo que quieras :D. Esto es un punto del qué partir.

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  2. Esto demuestra que crear criaturas fantásticas es mucho más que tomar dos animales del mundo real y pegarlos de forma que se vean guay... Sí, los miro a ustedes dos Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko (Avatar XP).

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    1. Jajajajajja, bueno, también es una forma válida, aunque yo los tunearía un poco más ;D

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  3. Hola! Un artículo muy interesante, para tomar nota. Una buena idea para crear CF es combinar partes de distintos animales, como los mulefa de Luces del Norte (http://img12.deviantart.net/264b/i/2006/224/7/e/mulefa_profile_by_aphrael7.png), o los animales de Crónicas de Fortuna.

    Un abrazo! :)

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    1. Pobre Mulefa, qué jugarreta lo de las ruedas, ¿no crees?

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  4. ¡Ay, Ana! ¿Y tú, que tienes las physii, no incluyes dos de las funciones más importantes que se le pueden dar a una CF?
    Como raza a un nivel humano: Las propias physii, elfos, lo que sea. El propio León Aslan de Narnia.
    Como personaje: Sapphira de Eragon, o Buruu de Las guerras del loto. Personajes en su propio derecho, y coprotagonistas. También recuerdo a los sheks de Idhún, que cumplían un poco todas esas funciones anteriores.

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    1. Las Physii no son una CF. Son una raza, como los humanos. Lo mismo que los elfos.
      Aslan, Saphira sí lo son.

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  5. ¡Magnífica entrada! Un tema muy importante, el de la fauna en Fantasía.

    Añadiría el recurso de uno de los primeros creadores de bestias fantásticas, que son los griegos. Ellos combinaban partes de distintos animales para dar forma a criaturas que hoy están aceptadas como mitológicas.

    Si no queremos recurrir a las Quimeras, Dragones, o Minotauros de siempre, creo que podemos hacer nuestras propias mezclas. Además hay otro tema, y es que al combinar bestias podemos crear una imagen muy rápida en la mente del lector, sin necesidad de describir.

    ¡Gracias por tu entrada Ana, y tu trabajo en el blog dando recursos a los que escribimos Fantasía!

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  6. Saludos

    Me ha parecido interesante el artículo. A mí también me gusta inventarme fauna fantástica, aunque hago un uso muy reducido de la misma. Generalmente, lo que hago es, en el seno de una fauna normal, europea, introducir algún tipo de ser inusual, de origen poco conocido.

    Esos seres suelen ser "plagas". En el caso de la novela con la que ando ahora, hay tres clases, aunque sólo ha aparecido una de esas especies: la más pequeña. En función del país en que estén en ese momento los personajes, esos seres pueden ser un problema al que, incluso, el gobierno intenta buscar una solución, o bien, unos seres que se sabe que existen pero para encontrarte uno tienes que internarte en un paraje montañoso y aislado.

    Lo único que echo en falta en tus consejos es ampliar más el punto 3) y tener una idea clara de cómo encajan en los ecosistemas. ¿Son carnívoros, herbívoros u omnívoros? ¿Se reproducen rápido y desplazan al resto de fauna, o son fieras escasas pero muy peligrosas? ¿Son un problema para el ganado o las cosechas? En mi caso, la especie más pequeña ha sustituido a depredadores como los lobos y han dejado al borde de la extinción a zorros o gatos monteses, porque se reproducen a gran velocidad. Las poblaciones humanas los mantienen a raya lejos de cultivos y ganado (aunque algún ataque se produce), pero si atraviesas "su bosque", atacan, porque su número ha crecido tanto que pasan algo de hambre. Para desgracia de los seres humanos son omnívoros y no tienen miedo ni siquiera de un hombre armado. Y se reunen en grupos muy grande (eso ya lo comentas tú).

    Interesante artículo. Lo compartiré. Un saludo.

    Donald

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    1. Tienes razón, por supuesto, Donald. Tal vez me he quedado en una guía demasiado básica, pero está claro que cuando la CF es un personaje dentro de la historia hay que hacerle una ficha de personaje como a todos los demás y en esa ficha irían todos esos datos que apuntan. Muchas gracias por el apunte :D

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  7. Hola.
    Es mi primera vez en este blog y me parece que he hecho un gran descubrimiento.

    Creo que es muy interesante, además de aprender a crear una nueva criatura fantástica, estar al tanto de las criaturas ya existentes por si alguna nos puede ser de utilidad. No me refiero solo a criaturas utilizadas por otros autores, si no también a aquellas que forman parte de las mitologías de algunos pueblos, de leyendas, etc. En este caso creo que incluso podríamos hacer nuestra esa CF, añadiéndole características que nos puedan servir en nuestra historia, algo similar a lo que se hace con los múltiples tipos de zombie que existen ahora mismo y que han sido modificados por el autor para dar otro enfoque a la historia, o como los propios dragones, que en unas historias son muy inteligentes y en otras solo criaturas salvajes.

    Muchas gracias por la entrada.

    Un saludo

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    1. Es un apunte muy interesante, José Manuel. Mil gracias :D
      Y bienvenido al Fogón.

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  8. Yo soy dibujante y no escritor, pero ¿crees que se puda aplicar lo mismo en el dibujo?

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