martes, 22 de marzo de 2016

No debería contaros esto...


...pero ya sabéis que tengo algo parecido a la diarrea verbal y que cosa que me pasa, cosa que o utilizo para una novela o la cuento en el blog. Como aquella vez que me robaron un libro delante de mis narices o aquella otra en la que me escondí detrás de unas lectoras para no firmar un ejemplar. 
En el fondo de mi corazón, espero que me sigáis queriendo por lo que soy: un desastrito de escritora. Pero me diréis a qué viene esto. Viene a que trabajar en casa tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes. Y es que para el resto del mundo, como estás en casa, no estás trabajando. 

Hoy, a mis enanos se les ha hecho tarde para ir al cole. Normalmente, van caminando porque el colegio está muy cerca de casa, pero como se les han pegado las sábanas no iban a llegar a tiempo. 
—Venga, mamá, llévanos tú, anda, que llegamos tarde —me pide mi hijo pequeño. 
Como he estado preparando el desayuno y demás, aún no me he vestido. Y estoy en pijama, con los pelos revueltos y la ojera al cuello. 
—Pero es que tengo que vestirme. 
Mis hijos resoplan, desesperados. 
—Si te vistes, no llegamos —dicen. 
Así que me dije que qué más daba, si no iba a tener que salir del coche. Me monté en el vehículo en pijama y zapatillas y me puse por encima una chaqueta de chándal para que no se me notaran las pintas. 
Los dejo en el colegio y me dirijo a toda prisa a mi casa para ducharme y empezar una jornada laboral llena de curro cuando —oh, cielos, Leoncio— veo que en la entrada a mi calle (vivo en un callejón sin salida y no metafóricamente hablando) hay un camión grúa del ayuntamiento y que la calle (y, por lo tanto, la entrada a mi garaje) está cortada. 
¿Sabéis esos sueños en los que sueñas que vas por la calle desnuda y todo el mundo te mira? Así me sentí yo en ese instante. «¡Tierra, trágame! ¿Qué demonios hago yo ahora?». 
Con una sonrisa perfecta, toco el claxon del coche. Se me acerca un operario con pinta de mosqueo. 
—Señora, estamos podando los árboles. Tendrá que aparcar el coche en esa calle de bajada y entrar a pie en casa. 
—No, verá, es que no lo entiende usted. 
—Es que no vamos a mover el camión ahora. 
Creo que una de las cosas por las que me gusta escribir fantasía es porque me encanta imaginarme que tengo superpoderes. Como, por ejemplo, el superpoder de comer sin engordar o el superpoder de decir como Obi Wan: "Vas a retirar el camión ahora mismo" y que mi interlocutor responda: "Voy a retirar el camión ahora mismo" sin rechistar. Pero, desgraciadamente, mis superpoderes son solo ficción, así que me vi explicándole al hombre: 
—Es que, lo siento, pero no puedo salir del coche. Voy en pijama y zapatillas. Es que los niños llegaban tarde al cole...
El operario me mira raro. Muy raro. Pero estoy acostumbrada a que me miren raro. Lo hacen cada vez que digo que me dedico a escribir Fantasía. Así que aguanto estoicamente su mirada. A lo mejor, sí que voy a tener un superpoder después de todo. 
Levanta una mano y le hace señas al tipo del camión para que lo saque de la calle y me deje pasar. ¡He ganado! ¡No puedo creerlo! Le doy las gracias con una sonrisa Signal y me escabullo a toda prisa al garaje. 

Estaréis de acuerdo en que no debería contarlo. ¿Dónde va a quedar mi imagen de escritora seria y formal después de esto? 




He inscrito el blog en los premios Boolino de literatura juvenil, ¿me ayudas con un voto?

31 comentarios:

  1. Jejeje, el cole de mi niño está en mi misma calle y tardo 3 minutos, así que cada vez que el jodío se me despista y me toca salir corriendo, me dejo el pijama debajo del abrigo como Superman y solo me pongo pantalones y zapatos.

    Ya sé que no es lo mismo que salir a la calle con el uniforme de escritora superheroina completo como tú has hecho, pero hasta en esto nos parecemos, también soy un poco desastrosa y a veces zarrapastrosa ;)
    ¡un abrazo muy fuerte!

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    1. Zarrapastrosa es la palabra XD.
      Un abrazo, guapa.

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  2. Me has alegrado un poco la mañana con la historia, y a partir de ahora, utilizaré el termino sonrisa Signal en tu honor. Un abrazo^^

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    1. Jajajajajajajja, es que es muy gráfico, ¿verdad?

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  3. Un relato de tu vida diaria... que muestra los poderes mágicos de una madre en pijama jaja
    ¿La clave? Una sonrisa radiante, sí señor.

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    1. La sonrisa radiante abre muchas puertas ;D (en este caso, la del garaje).

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  4. Si algo he aprendido de Sanderson es que la actitud de creer que te van a obedecer a veces hace que te obedezcan.
    Coincido, esto es algo que no se debería contar. ¿Dónde quedaría tu orgullo de escritora si lo hicieras?

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  5. ¡Me encantan estas pequeñas confesiones personales! ❤ Momento supermami y, encima, ¡tienes poderes de verdad!

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    1. ¿Lo dudabas? ¡Oh, lo dudabas, malandrina! jajajajjajaja

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  6. No sé porqué te miran raro... no habré salido yo veces a comprar el pan con el pijama debajo del abrigo, es algo que todo el mundo ha hecho alguna vez xDDD
    Te copio la palabra desastrito

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  7. Me encanta esta faceta de mamá superpoderosa (que lo eres porque todas las madres tienen poderes ocultos)y de escritora de fantasía. Perfectamente compatibles en mi opinión ;)

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    1. Jajajajajja, seguro. Eso de tener la cabeza en las nubes ayuda mucho :D

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  8. Jajajaja Un sueño hecho realidad...
    (Yo creo que alguna vez mis padres han hecho cosas parecidas, pero con más suerte :P)

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  9. A mi me pasa cuando bajo a la perra. Total, de noche quien se va a enterar que voy con el pijama debajo?

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    1. Por eso tengo gatos ;D (bueno, por eso y por una cochina alergia a los perros, que me encantan).

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  10. Una madre en pijama es una fuerza de la naturaleza. Te garantizo que el operario del ayuntamiento no te ha mirado raro, te ha mirado acojonado. Literalmente.
    Una deliciosa anécdota Ana.

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    1. Hummmm, ¿a qué va a ser verdad que era acojone y yo pensando que lo que miraba raro era el pijama de ositos? XD

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  11. Anda que no he soñado yo veces que estoy en zapatillas en la calle, que no es un sueño, que es más tirando a pesadilla!! Y vas tu y voluntariamente XD (A ver si los poderes de Obi Wan los van a tener tus hijos...)

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    1. Mis hijos tienen los poderes de Obi Wan y de Darth Vader juntos. Anda que no consiguen cosas por el poder de la fuerza...(la fuerza de los "porfa, mami" y ojitos desconsolados)

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  12. Como en las noches paseó a mi perrita en el pantalón de la pijama sé lo que se siente, pero siempre que me miran raro hago como que no los veo y continuo caminando.
    Mejor ignorar qué darles más importancia.

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    1. No, si no creas que me ha marcado el que me mirara raro. Yo también miraría raro a una loca con pijama de ositos que no quisiera salir del coche, pero en fin...:D

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  13. Alguna vez he tenido que bajar en pijama a recoger algo que se me ha caído del tendedero a la calle (sí, mi piso de alquiler tiene tendedero en la fachada, a anticool no me gana nadie.
    Eso sí, intento que el pantalón tenga un remoto parecido con uno de vestir y que no haya nadie en los alrededores... ¿Será cosa de escritores?
    Respecto a la seriedad, hace tiempo que me resigné a perderla de vista, confiando en que al final ser uno mismo es lo que te reviste de autenticidad.
    Tú eres auténtica.
    Un saludo.

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    1. Ooooooooh, eso de auténtica me ha emocionado. Creo que voy a salir más veces a la calle en pijama. Besotes.

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  14. Buenísima anécdota. Gracias por compartirla.

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  15. jajaja, Ana me ha pasado pero por vaga, por salir a la calle con pijamas debajo (acá no hay niños a quien culpar, peor aún!). Pero lo has logrado, vaya si tienes superpoderes ;-)
    Abrazo de Pascuas :)

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  16. Me ha encantado leer esto, a mí también me gustaría tener el poder de un caballero jedi de vez en cuando :) Biquiños!

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