martes, 11 de octubre de 2016

Los peores errores de las novelas de Fantasía (II)


Los personajes son el alma de tu novela de Fantasía. Puedes tener un fallo pequeño en el worldbuilding, puedes tener agujeros en la trama, que como tus personajes sean buenos es posible que el lector te los perdone. Aunque seguro que cosecharás reseñas negativas de los puntos anteriores. 

Ahora, como tus personajes sean planos...por mucho worldbuilding que tengas, olvídate de que te lo perdonen. Sobre todo, en Fantasía. Los lectores de Fantasía son supercríticos en cuanto a ese punto. Mucho más que en otros géneros.

¿Cuáles son los errores que no debes cometer con tus personajes? 



Soy un tipo normal: estás escribiendo Fantasía, no una historia clínica. Tu protagonista no puede ser "un hombre de estatura media con cabello castaño y ojos marrones". Como tu protagonista hay miles de personas todos los días por la calle. No describas aquellos rasgos que son normales. Describe lo que lo distingue e intenta hacerlo sin parecer que recitas la lista de la compra. Por ejemplo, Marianne Curley, autora de la trilogía de Fantasía juvenil "Los guardianes del tiempo" empieza su obra con la descripción de Sera, vista a través de los ojos de su hermano: 

Ella tiene una melena negra y abundante, llena de rizos que se mecen sobre los hombros. Tiene los ojos de un color azul más intenso que los de él, que sabe que es una niña muy guapa. Es la favorita de sus padres, pero a él no le importa. Se llama Sera, y aunque solo tiene 10 años, es el alma que da fuerzas a su vida. 

En este pedazo, aunque creamos que está describiendo a Sera, en realidad la autora los está describiendo a los dos. A la chica y la visión de ella que tiene el hermano, lo cual nos da una idea de él. 

Soy un tipo normal que se mira en el espejo: no hay nada peor que un personaje que se mira cual Narciso en el espejo y te cuenta lo que ve todos los días. Si Sera se mirara al espejo, no diría: "Soy una chica morena, con rizos y los ojos azules". A Sera, que se ve todos los días, le llamaría la atención lo que es atípico: "Tengo unas ojeras espeluznantes porque anoche volví al país de los lirios negros". No me digas que la diferencia no es abismal. Lo primero deja al lector ni fú ni fá. Lo segundo, intriga. 

Soy un tipo normal que compra su ropa en Zara: tercer error muy común. Contar cómo está vestido el personaje de la cabeza a los pies. Y no solo contarlo en un personaje, sino en todos. La ropa forma parte del escenario y, como tal, debe integrarse en él. En Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas intenté no caer en estos errores al describir a mis personajes. El aspecto de Laua se describe así: 

La Sanadora era alta y delgada. Con la piel muy pálida y los ojos de un azul intenso, como dos pedazos de hielo en la cara. Tenía el cabello rubio trenzado con unas espigas de trigo a la espalda. Y la trenza caía sobre la capucha de la capa negra que la identificaba como miembro de su casta. 

Soy un tipo normal, más bueno que un pan: los personajes —si quieres que sean humanos y que el lector empatice con ellos— no pueden ser blancos o negros. Y no me refiero a razas, sino a que no pueden ser buenitos perfectos ni malos malísimos. Los humanos estamos pintados en matices de gris. 
Los buenos personajes también. Me encantan los villanos (como ya te conté cuando hablamos de cómo diseñar al villano de tu novela de Fantasía) y es precisamente por eso. Jugar con el personaje de tal manera que el lector —a pesar de que sepa que es deplorable lo que hace tu villano— no pueda evitar empatizar de alguna manera con él/ella. 

¿Cuales son las cosas que espantarán a tu lector? 



  • El protagonista se sienta en una piedra a reflexionar : ¿En serio? 
  • El protagonista se pone a leer un libro de tus autores favoritos. O a escuchar música de tus músicos favoritos sin que pase nada más. 
  • El protagonista es tan políticamente correcto que asusta. 
  • El protagonista tiene demasiadas desgracias juntas. No solo es cojo, sino que se le ha muerto la madre por un hechizo, su padre es alcohólico y a su perro se lo llevó una bruja. Y aparte ha estado a punto de morir dos veces. 
  • El villano no tiene otro motivo que hacer el mal. ¡Qué malo soy! ¡Y qué poco atrayente! 
  • El villano le cuenta al prota lo que va a hacer para que al héroe le dé tiempo a reflexionar (sin sentarse en una piedra). 
  • El villano tiene un plan que no entiende ni su padre. 
  • El héroe se rinde ante lo más nimio. O el villano. No nos gustan los flojeras. 
  • Y, sobre todo, que tus personajes sean un cliché. Y sí, yo también he pecado. 

¿Y tú? ¡Confiesa! ¿Qué errores has cometido? 


Si quieres leer el primer post de esta serie: Los peores errores de las novelas de Fantasía (I) 





12 comentarios:

  1. Hola :) Me ha sacado un brillo de emoción ver ese parrafo de Los guardianes del tiempo, de mis trilogías favoritas infantil-juvenil. Un buen villano o unos buenos personajes serán los que una historia normal y corriente pueda verse de otra forma, por que esos personajes serán interesantes de leer. Por ejemplo, la trilogía de La primera Ley de Abercrombie es una historia de fantasía clásica pero retorcida por unos personajes que se salen del molde y que amas tanto como odias. Un abrazo^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Abercrombie me mató con si trilogía "supuestamente" juvenil y manifiestamente grimdark. Creo que con él ya tuve bastante XD.
      A ver si encuentro, aunque sea de segunda mano, el tomo del medio de "Los guardianes del tiempo", que tengo el primero y el último.

      Eliminar
  2. ¡Ay, Los guardianes del tiempo! Me gustaron mucho esos libros. Eran bastante más macabros de lo que esperaba y eso me encantó (ya conoces mis gustos).
    Muy chula tu entrada. Yo le pegaría una colleja a cada escritor que decide hacer que su personaje se describa frente al espejo.

    Un beso ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que sepas que en mi próxima novela mi protagonista se mira al espejo XD
      La cuestión no es mirarse al espejo para describir lo que se ve todos los días, sino lo inusual. Cómo te queda esa ropa que es tan ajena a ti, por ejemplo.
      Bueno, a lo mejor lo borro ;D

      Eliminar
  3. Creo que lo más parecido a estos errores fue sentar a una de mis protagonistas a llorar sobre una piedra durante tres páginas ^^'

    Una entrada para compartir, como siempre

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mira quién fue hablar de entradas para compartir...

      Eliminar
  4. Uy, me acabó de topar con un par que se me estaban pasando por alto.
    Ok, nada de hacer sufrir al protagonista más de la cuenta. Anotado.
    Y se va a Google Plus esta entrada :D

    ResponderEliminar
  5. Mientras leía me saltó un error a la cara como una fuente de de agua fría, que para mí no aplica. Dice
    """Tu protagonista no puede ser "un hombre de estatura media con cabello castaño y ojos marrones". Como tu protagonista hay miles de personas todos los días por la calle"""
    Por su puesto que un protagonista puede, hasta debe ser normal, lo importante es como lo haces interesante al lector. Ejemplo.

    ""-¿Por qué me acosan los desconocidos en la calle? Es desagradable -pensó Ive mientras se miraba al espejo- ¿Qué tiene de especial mi estatura media con cabello castaño largo y ojos marrones?. Soy tal cual miles de personas. -No podía verlo, porque no había nada que ver, había que olerlo. Tal cual reza el dicho, "ningún hediondo se huele", por eso no podía sentirlo. Su actitud andrógena no era lo que atraía a todos, aunque si ayudaba....

    Lo que intento decir es que lo importante NO ES, como se vé el personaje, sino la mezcla entre la forma de plantear una idea y la prosa. En este burdo ejemplo, saqué las alusiones de género intencionalmente. Por tanto creo que lo que atrae del personaje, no es si es común, sino lo que lo hace interesante. En este caso el que sea común, pero que la gente no lo trate como tal, es el hilo conductor del párrafo.

    Es mi opinión

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me temo, Dadileb, que es un error. Ese trozo sobra. Ive no necesita mirarse al espejo para saber que tiene estatura media, cabello castaño y ojos castaños. Se ve todos los días. Ya lo sabe.
      No estoy diciendo que un protagonista no deba ser normal. Solo que —dentro de su normalidad— tiene que tener algo que llame al lector, que lo haga único, para que el lector se enganche: un deseo interior, un conflicto. Eso.

      Eliminar
    2. Aquí estamos un acuerdo por un lado. el protagonista debe, aunque sea normal, salir del mundo ordinario. El mundo ordinario es el que vive a diario (como en el camino del héroe de Campbell), o bien sacar al lector de SU mundo ordinario para plantearlo en un mundo nuevo.

      Y un deacuerdo: PAra mi el trozo no sobra, porque nos plantea el mundo ordinario, su físico ordinario debe ser contrarrestado con lo que lo saque de su mundo ordinario. Ejem: "Para poder salir de la alta realeza donde todos eran hombres de estatura media con cabellos castaños y ojos marrones, debía disfrazarse de esclavo, eso implicaría cambiar sus pupilas, teñir su cabello, aunque eso implicara denigrarse niveles aborrecibles"

      Opino

      Eliminar
  6. Yo confieso haber estado a punto de crear un personaje Mary Sue. Es lo que tiene rescatar una historia de la adolescencia y darse cuenta de que cosas que antes nos parecían perfectas no lo son tanto :)
    Un besito

    ResponderEliminar