martes, 31 de mayo de 2016

Londres: escenario de la literatura fantástica.




La capital del reino británico siempre ha hecho gala de estar íntimamente unida a la cultura. Sherlock Holmes tiene una dirección —en la que no vivió jamás— en Baker Street, Dickens pobló sus calles con pilluelos que robaban bajo las ordenes de Fagín y podemos pasear por Bloomsbury de la mano de Virginia Wolf. Jane Austen, Mark Twain o Charlotte Brönte son solo algunos de los escritores que han hecho de Londres el escenario de sus novelas.

martes, 24 de mayo de 2016

Escribir fantasía: cómo escribir un cuento corto

cómo escribir un cuento de fantasía


Siempre digo que detrás de cada novela hay un cuento corto. Porque yo no sé cómo lo hacen el resto de los escritores, pero yo siempre empiezo poniendo: "Hay una sanadora que tiene que salvar a su maestra como sea si no quiere que se destruya su mundo. Y para hacerlo, debe contar con la ayuda de una persona que no tiene magia: un cocinero. Juntos tendrán que enfrentarse a infinidad de peligros para evitar que se rompa el Aura: la barrera que protege Las Tierras Blancas de las Tierras Oscuras". Eso, que es la idea inicial de "Leyendas de la Tierra Límite", es —en realidad— un cuento mal escrito.

Porque, para que un cuento sea redondo, hay que usar el método de la cebolla inverso. Me explico. En una novela, eso que acabo de poner arriba es el núcleo de la cebolla. A ese núcleo hay que ir añadiéndole capas en forma de escenarios, personajes, situaciones, etc. Todo de lo que hablamos en la Guía para escribir (y vender) una novela de fantasía.

En cambio, en el cuento, lo realmente importante es el núcleo de la cebolla. Tenemos que imaginar una historia completa e irle quitando capas hasta que quede lo más sencillo posible. 

martes, 17 de mayo de 2016

Fantasía épica...con Virginia Pérez de la Puente


Dentro de la Fantasía, no soy demasiado de Fantasía épica. Me gustó "El señor de los anillos", pero para mi gusto le sobraba un tomo entero de batalla. Me da una pereza enorme leerme "Canción de hielo y fuego", primero porque sé que me voy a enganchar a la prosa de George R.R. Martin porque ya he leído otras cosas suyas (como, por ejemplo, "Los viajes de Tuf") y porque no hay cosa que me fastidie más que empezar una saga cuyo final aún no está escrito. Es por eso por lo que todavía no me he leído "El temor de un hombre sabio", a pesar de que "El nombre del viento" ha sido uno de los mejores libros de Fantasía que he leído nunca. 

martes, 10 de mayo de 2016

Las chicas de la literatura fantástica

Una de las cosas que más me gusta de Twitter (y, en general de las redes sociales, es la gente tan maja que conoces, que posiblemente te perderías de otra manera. Rafael de la Rosa (Dragón Mecánico) es una de esas personas tan majas. Vale, sí, podría ser su madre porque tiene 23 añitos, pero mola mucho. Es biólogo y está, según él, en la fase de crecer como escritor. 

Me gustan mucho los posts de su blog (El dragón mecánico) que está empezando con fuerza. Así que en una discusión tuiteriana sobre los arquetipos femeninos de la literatura fantástica, le propuse que por qué no escribía un post para El Fogón sobre este tema (se me están pegando las artimañas del Lecturonauta, no puede ser) y dijo que sí. Yo creo que porque no se le ocurrió en ese momento una excusa convincente para librarse, pero, bueno, gracias a eso, aquí lo tenéis para hablarnos de las chicas de la literatura fantástica. 



 Antes de nada, quiero agradecer a Ana la posibilidad de entrar en su cocina. Ahora mismo tengo un poco de miedo de equivocarme y usar la cacerola que no es, pero me ha dado libertad para cocinar un buen plato sobre personajes femeninos en novelas de fantasía.

martes, 3 de mayo de 2016

Guía para visitar Warner Bros Studio y revivir los libros y pelis de Harry Potter


Hace dos fines de semana me fui a Londres con mi santo y los enanos. Con un solo propósito en mente: visitar el Warner Bros Studio donde se rodaron las películas de Harry Potter. Bueno, dos propósitos: visitar eso y evitar que mi marido se divorciara cuando se diera cuenta —si es que no se ha dado cuenta ya— de que se había casado con una friki.