Seleccionar página
¿No os ha pasado que ese libro que os ha tenido hechizada durante varias semanas es mucho más difícil de describir que uno que simplemente os ha gustado? ¿No? 
A mí esto es lo que me pasa ahora con “El ciclo de la luna roja”, de José Antonio Cotrina. En realidad, no es un libro. Son tres. La cosecha de Sanheim, Los hijos de las tinieblas y La sombra de la luna. Estos tres: 
"El ciclo de la luna roja", de José Antonio Cotrina

Ya os había hablado de Cotrina, cuando reseñé “La canción secreta del mundo”. También accedió muy amablemente a ser vapuleado entrevistado para el blog. Una entrevista que saca una sonrisa y que deja vislumbrar el humor de aquel que se define como “escritor de fantasmagorías y locuras diversas”. Sus historias se caracterizan por sus giros argumentales que descolocan totalmente (más de una vez he dicho: “Esto no puede estar pasando”), por tener siempre un lado un tanto macabro y por un escenario tan increíble que parece un personaje más. 
En estos libros que os traigo hoy, el escenario es  Rocavarancolia. Pero los libros no solo tratan de este mundo (original como solo a Cotrina podría ocurrírsele). Tratan también de las historias de doce jóvenes que son llevados allí, “medio” engañados por un personaje llamado Denéstor Tul, el demiurgo de Rocavarancolia, la noche de Sanheim. Una vez allí –en esa ciudad que late como si estuviera viva bajo sus pies–, se enteran de que son parte de una “cosecha” anual que tiene que sobrevivir hasta la salida de la Luna Roja. A esa sentencia, sigue la aterradora afirmación de que, hasta el momento, ninguno de sus predecesores ha llegado vivo a verla. Como para animar a nadie a quedarse. Es más, la ciudad parece habitada única y exclusivamente por monstruos: un fantasma, un ángel negro, un vampiro, un trasgo, una muerta en vida, un cambiante…El elenco de personajes es tan rico como los decorados.Y no podemos evitar identificarnos con algunos de los chicos terrícolas. Hector, el protagonista principal, me recordó lejanamente a Bastián, el héroe de La historia interminable, que comienza también siendo un niño gordito y anodino, pero con “esencia de reyes”. 
En fin, que La luna Roja ha salido para revelar mi lado fan, que soy fan de Cotrina, que lo sepáis. Que os voy a dar la lata con cada libro nuevo que saque. Y que ya tengo varios de los suyos en la recámara. Lo mejor de todo es que el universo de Rocavarancolia se amplía con una serie de cuentos. Cuentos muy cortos, que, como dice el autor, “dan unas pinceladas al universo de La Luna Roja” para los que nos quedamos con ganas de más. Avisados quedáis.

Pin It on Pinterest