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Decía Neil Gaiman en American Gods que a su modo de ver una ciudad no es ciudad sin una librería. Puede llamarse a sí misma ciudad, pero a menos que tenga una librería no engaña a un alma.

Cada paso que he dado en esta vida ha estado íntimamente ligado a los libros. Es por eso que el olor de las librerías es algo que ha ido tejiendo sus hilos suavemente en mi historia. Al principio, me acercaba tímida a los tomos que estaban dispuestos sobre las mesas de novedades, casi sin atreverme a tocarlos. Después, de adolescente, recuerdo pasar horas y horas volviendo locos a los dependientes de la librería con mis amigas (que, afortunadamente, eran grandes lectoras. O tal vez, somos amigas por eso). Cuando empecé a cobrar un sueldo, era un placer destinar parte de aquel sueldo a libros. Pasear por las estanterías buscando la joya que me llevaría a mi casa. Como si estuviera en otro mundo, en el que desplazarse requiriera destreza y elegancia y en el que el tiempo se paraba, como en la casa del Maestro Hora. 

Nunca jamás he podido resistirme a un libro que hablara de librerías. En mis estantes, reposan “La librería ambulante” de Christopher Morley, “La librería de los finales felices”, de Katarina Bivald o “La buena novela” de Laurence Cossé (que os recomiendo si no habéis leído).

La primera página de “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón me atrapó con estas palabras: Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace más fuerte.


Hoy os hablo de las librerías porque, a la vuelta de la esquina, está una que quiero que visitéis. No es una librería al uso porque por ahora es solo imaginaria. Pero sí que es una librería en la que encontraréis todos los géneros de la literatura. Un grupo de amigos nos hemos unido bajo la batuta de la escritora Mónica Gutiérrez Artero (autora de aquella deliciosa novela con cuya reseña inicié este blog) para hacer un libro de relatos sobre librerías. 
Diez autores y once relatos rinden un espléndido homenaje a librerías, libreros, libros y lectores. Policíacas, misteriosas, románticas, fantásticas, realistas…historias extraordinarias con el protagonismo indiscutible de una librería siempre única, como la imaginación de quien la describe y la habita, de quien la dota de personajes y llena sus estantes de libros raros y maravillosos para que el lector se pasee entre sus prometedores estantes. Por estas páginas transitan encantadoras investigadoras, clásicos que cobran vida, libreros excéntricos, herencias librescas, detectives suspicaces, acertijos de siglos pasados, palabras mágicas que conjuran hechizos olvidados, James Joyce, Hemingway y una dragona y hasta el mismísimo señor de las tinieblas. 

Entra, lector, ponte cómodo y respira sin prisas, el aroma de la literatura bajo el tenue polvo de sus estantes. Traspasa el umbral de estas librerías, eres más que bienvenido. 


Por si tienes curiosidad, los diez autores (por riguroso orden alfabético) y los relatos son estos: 
Lo prologa la maravillosa MientrasLeo del blog Entre montones de librosLo puedes comprar en Amazon (en ebook y en papel) Y si nos ayudas difundiéndolo en redes sociales, el hashtag es #libreríadelaesquina
¿Me acompañas a “La librería de la vuelta de la esquina”? 

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