
Emily Brönte tuvo un gato al que llamó Tiger. Charles Dickens tuvo a su William, que resultó ser posteriormente Williamina (cosas que pasan cuando uno confía demasiado en la intuición). Borges tenía a Pepo (¿o era Pepo el que tenía a Borges?). Edgar Allan Poe, mientras escribía El gato negro, tenía a Catarina sentada sobre su hombro.
La convivencia entre escritores y gatos viene de lejos. Los unos maúllan y los otros escriben, pero ambos comparten algo esencial: creen firmemente que el mundo gira a su alrededor.
Yo, por ahora, he adoptado a cuatro gatos (Y uno postizo a temporadas, que es de mi hijo). Cinco en total que me obligan a trabajar con la puerta cerrada si no quiero que alguno de ellos me camine sobre el teclado y me recuerde, con su indiferencia pasiva, quién manda realmente en casa.
No sé si se me habrá pegado algo de tanto literato amante de los felinos, pero lo cierto es que desde que llegaron, mis novelas tienen más pelos (literales y figurados).
Y ya que hablamos de pelos y peludos, os traigo una lista ampliada de novelas sobre gatos (o con gatos encerrados) que harán las delicias de quienes viven con un gato o, mejor dicho, de quienes son tolerados por uno.
Libros con gatos (y escritores que no pueden resistirse a ellos)
Soy un gato, de Natsume Sōseki (Impedimenta)

«Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre», así empieza esta deliciosa sátira japonesa narrada desde el punto de vista de un felino tan lúcido como socarrón. Sōseki logra que el lector asienta ante las observaciones del gato con la misma resignación con la que le abre la lata cada mañana.
Las mejores historias sobre gatos, varios autores (Siruela)

Desgraciadamente, está descatalogado pero lo incluyo por si lo encuentras de segunda mano. Una antología de relatos que celebra a los verdaderos reyes del salón. Por sus páginas desfilan Lewis Carroll, Mark Twain, Doris Lessing y mi querido P. G. Wodehouse, todos rendidos a las zarpas de sus protagonistas. Ideal para leer mientras tu gato te ignora desde la estantería.
La gata lo vio todo (Dolores Hitchens / RBA)

El título suena a confesión felina, y lo es —en la mejor tradición de los cozy mysteries. La gata lo vio todo, es una novela protagonizada por una septuagenaria —Rachel— poco dada al escándalo, que investiga un asesinato en el que el único testigo es una gata.
Es una novela entretenida, con ritmo medido, ideal para quien disfruta desmenuzar cada pequeño indicio antes del gran desenlace. Como bonus: tiene prólogo de Joyce Carol Oates, lo cual le aporta ese toque literario extra que invita a pensar que la gata (y el lector) sospechan más de lo que se dice.
Querido Tim, de Carmen Kurtz (SM)

Nos metemos en literatura juvenil, otro descatalogado. Lo leí de jovencita y ha llovido mucho desde entonces pero me encantó, y eso que por aquellos tiempos era antigatos. Kurtz nos ofrece siete vidas de emociones, ternura y elegancia felina. Una novela que demuestra que la literatura juvenil, cuando está bien escrita, no tiene edad (ni raza).
La canción de Cazarrabo, de Tad Williams (B de Books)

Si alguna vez te preguntaste cómo sería El señor de los anillos protagonizado por gatos, esta es tu respuesta. Fantasía épica con ronroneo incluido. Los humanos aquí apenas cuentan: los verdaderos héroes tienen bigotes y no se dejan adiestrar.
Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda (Tusquets)

Un clásico moderno, uno de esos libros longsellers que son una joyita en la literatura. Un gato que enseña a una gaviota a volar es el mejor recordatorio de que la ternura también tiene garras. Pocas fábulas han combinado con tanta elegancia la ecología, la amistad y la esperanza.
La vida secreta de Mac y Pregúntaselo al gato, de Melinda Metz (Duomo)


Si lo tuyo son las comedias románticas con ronroneos, Melinda Metz es tu autora. En sus novelas, los gatos no solo maúllan: hacen de celestinos. MacGyver (así se llama el felino protagonista de esta bilogía) tiene un talento especial para arreglar la vida amorosa de su dueña, aunque deje la casa patas arriba en el intento.
Los dos los tienes disponibles en Nextory también (y sabes que puedes probar la aplicación con este código para leer 30 días gratis)
Solo necesito un gato (para conquistar el mundo), de Alberto Mott

En Solo necesito un gato, Montt explora (con su estilo sarcástico habitual) la relación simbiótica entre humanos y felinos: cómo estos sabotean nuestra productividad, exigen mimos selectivos y, al mismo tiempo, nos regalan compañía. Pero lo más divertido es cuando sugiere que los gatos no solo te eligen a ti, sino que te están entrenando para servirles: permite que el gato quiera ser el protagonista… y él mismo escribe el libro como un acto de sumisión ilustrada.
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La música secreta del verano, de Ana González Duque

Sí, aquí me permito la licencia de hablar de mis libros. Porque en mis libros salen gatos. No podría ser de otra manera.
En La Sociedad de la libélula, tenemos a Voldemort. En 42 semanas, a Vader. Pero si hay una novela en la que la protagonista absoluta es una gata es La música secreta del verano. Sale hasta en la portada.
Lana observa, juzga y filosofa sobre los humanos que la rodean —y, entre reflexión y reflexión—, roba la escena cada vez que aparece. Porque si algo sabemos quienes escribimos con gatos, es que el verdadero protagonista siempre tiene cuatro patas y un plan para robar el atún.
Los gatos, en la literatura, no son simples acompañantes: son narradores, sabios, confidentes y, a veces, los únicos que entienden lo que pasa de verdad.
Así que, si tienes uno, ya lo sabes: no estás leyendo este artículo por casualidad. Él te ha traído hasta aquí.



Pues hace pocos meses una pequeña gata se nos coló en casa metida en los bajos del coche, y por aquí sigue ganándose el cariño de toda una familia a la que no le gustaban los gatos.
Qué libros más raros traes, sólo había oído hablar del primero y del último. Me ha parecido muy gracioso "La canción de cazarrabo", primero el título y después de leída la reseña, también la novela en sí. Además, es más interesante de lo que pensaba.
¿Cómo crees que entró Coque en nuestras vidas? De la misma manera que tu gata.Yo era la que le decía a mi marido:"Si traes un gato a casa, sales tú y el gato" y, al final, fui yo quien lo trajo :D.
De los libros, merecen todos la pena. Tal vez, "Querido Tim" y "La historia de una gaviota…" son para una edad concreta, pero los otros tres los disfrutarás ahora como una enana.
¡Vaya! jajaja Debe haber una asociación de "gatos sin hogar" que los mete a cada uno debajo de un coche…
Nosotros tenemos a Calcetines desde hace cinco años. He leído el de Sepúlveda y La gata de Colette y le tengo ganas a Un gato callejero llamado Bob. Muchos besos.
Gracias por los dos últimos. No los conocía 🙂
Estoy leyendo Un gato llamado Bob. es el mejor que lei hasta ahora !!
Todo los gatos que he tenido parecían más perros que gatos. Los que dicen que los gatos son ariscos es porque no han tenido ninguno.
Eso es verdad 😀