Un repaso íntimo y práctico a cómo mantener la motivación cuando llegas al final del año agotada. Consejos reales de escritoras para recuperar la ilusión, gestionar el cansancio y reconectar con tu creatividad.
Cómo mantener la motivación cuando llevas meses desinflada — Resumen del episodio
En este episodio de La Tribu de la Romántica, nos reunimos para cerrar el año y, de paso, hablar en voz alta de algo que nos pasa a todas —pero casi nadie reconoce—: esa sensación de estar desinflada, de haber perdido el rumbo y preguntarte cómo mantener la motivación cuando llegas a diciembre sin una gota de energía.
La conversación arranca desmontando el mito de que las escritoras viven en un estado permanente de inspiración. Nuestro proceso se parece mucho más a las estaciones del año: hay primaveras creativas y veranos de efervescencia, pero también otoños lentos y, sobre todo, inviernos de barbecho en los que no queda más remedio que parar. Y eso está bien. Aceptar que la creatividad también necesita tierra en reposo es una forma saludable de mantener la motivación a largo plazo.
Escribir no es solo teclear: hay una parte profunda del proceso que ocurre en silencio, en la ducha, fregando platos o conduciendo. El cerebro necesita aburrirse para unir ideas, y si estamos siempre corriendo detrás de tareas, deadlines y notificaciones, no hay espacio para que lleguen esos clics que reactivan la motivación perdida. Por eso insistimos en escuchar el propio cuerpo, preguntarnos si el bajón viene del cansancio, de la saturación o de la falta de rumbo. Y, a partir de ahí, decidimos qué cosas sobran y qué cosas necesitan un descanso.
Otro punto importante del episodio es el temido «tengo que». Cuando escribir pasa de ser un placer a una obligación —tengo que acabar el libro, tengo que publicar, tengo que mantener el ritmo de redes—, la motivación se desinfla como un globo. En cambio, cuando te permites volver a mirar tu historia con cariño, como un privilegio y no como una carga, el entusiasmo reaparece. A veces basta con apartar el proyecto durante unas semanas y volver a él con la tierra creativa más fértil.
También compartimos trucos prácticos para reactivar la motivación: cambiar de entorno para escribir, probar cafeterías, buscar estímulos visuales nuevos, bloquear tiempo real de autocuidado (pero autocuidado de verdad, no doomscrolling), desconectar del móvil y permitirte no contestar al mundo durante unas horas. Identifican el descanso como una herramienta estratégica, no como una pérdida de tiempo.
Y, por supuesto, hablamos del poder de la tribu. Tener a quien contarle un bloqueo, un miedo o una frustración creativa marca la diferencia. No es lo mismo decírselo a alguien que no escribe —y que no comprende la dimensión emocional del proceso— que compartirlo con otras autoras que hablan tu idioma. La motivación también se contagia y tener una red que te sostenga es una parte esencial de cómo mantener la motivación cuando el año se hace cuesta arriba.
Si estás agotada, descansa sin culpa. Analiza qué cargas puedes soltar, piensa qué hábitos pequeños puedes sostener en el tiempo y permite que el inicio de año te encuentre con fuerzas renovadas. Porque escribir, al final, es maratón, no sprint.


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