
Elegir a los profesionales adecuados para poder editar y publicar tu libro es complejo al principio cuando no conoces a nadie y todo se te hace un mundo. En este melón, te contamos nuestras malas experiencias para que no tropieces con la mismas piedras.
Cuando empezamos en esto de autopublicar, pedimos que editen nuestro libro profesionales con los que todavía no hemos trabajado. Nos fiamos de que nos caen bien o de la imagen profesional que dan de cara a la galería, y eso hace que no pidamos pruebas de corrección o algo tan básico como una factura u opinión a alguien que haya trabajado con él.
Y esto lo podemos extrapolar a las personas a las que confiamos nuestras formaciones. Gente que promete que puede ayudarte a escribir un bestseller o a que tu libro consiga serlo cuando ni ellos mismos tienen un bestseller, huele mal. Porque algunas de esas personas ni siquiera tienen libro propio.
Si queremos vivir de nuestros libros y queremos aprender, debemos fijarnos, primero de todo, en que esa persona realmente cumpla con su promesa en sí misma.
Vamos a por las claves a la hora de escoger bien a los profesionales que editarán tu libro.
Clave nº 1: pedir pruebas, opiniones, factura
Cuando vamos a trabajar con alguien con quien no hemos trabajado nunca, es una lotería. Puede salir bien o puede salir no tan bien. Pero puedes dejarlo menos en manos del azar si pides opinión a alguien que haya trabajado con esa persona o pedir una prueba.
Por ejemplo, hay correctoras que te piden dos páginas de la novela para devolvértela corregida y que así veas cómo trabaja, si te gusta, si crees que necesitas otro perfil de profesional…
Y cuando eso no acaba de convencerte, pide factura. Porque ahí verás quién se dedica a esto y quién no. Aquellas personas que no se dedican a esto, ¿pueden hacerlo fenomenalmente? Sí. Pero cuando hay factura de por medio es porque esa persona puede pagar un autónomo y, por tanto, tiene actividad suficiente para llamarse profesional.
Clave nº 2: saber a qué te expones si pides una lectura profesional
Cuando pides un informe de lectura profesional, —básicamente es un informe que te destripa la novela y te dice si tiene algo que mejorar— debes tener claro que puede resultar un desastre. El profesional que está haciendo un informe como ese, suele saber de qué habla y da un veredicto en función a los conocimientos que tiene sobre el género, el estado del mercado literario, etc.
Sin embargo, hay gente que no tolera bien las críticas negativas, por más constructivas que sean. En este caso no es el profesional el que tiene la culpa, es tu ego, que grita fuerte.
Pero recuerda que es mejor eso que no que te encuentres esas críticas en Amazon una vez publicada.
Clave nº 3: un buen corrector te dará su punto de vista sincero
Cuenta la leyenda que Ana González Duque corrigió una novela (en realidad estaba haciendo el informe de lectura profesional, pero lo suyo es deformación profesional, no puede evitar corregir errores cuando los detecta) que ni siquiera Google Docs podía abrir porque tenía más de 400 comentarios por errores.
La buena o el buen profesional, te devuelve la novela y el dinero (o parte de él) y te dice que le des un lavado de cara porque esa novela está más para quemar que para publicar. Eso es ética profesional.
Pequeño inciso en contra del concepto «calidad editorial»
En muchas ocasiones decimos que las autopublicadas deberíamos aspirar a la calidad editorial.
La idea es que vayas con tu libro a donde vayas, tenga un acabado de calidad, que lo puedas poner en una estantería en Casa del Libro, por ejemplo, y no tenga nada que lo delate como autopublicado.
Peeeeero… queremos romper con ese mito porque últimamente las editoriales están dejando mucho que desear en cuestión de calidad, sobre todo correctora. Uno de los libros que más han disfrutado Ana González Duque y Bea Peidró ha sido El amor ha muerto, pero ambas insisten en que no entienden cómo siendo de Plaza & Janés tiene tantas erratas y fallos.
Así que vamos a tener que dejar de decir eso de «calidad editorial» porque muchas autopublicadas ya les pasamos la mano por la cara a muchas editoriales.
Clave nº 4: las empresas de servicios editoriales
Desde luego que no todas funcionan mal y que algunas dan muy buenos servicios, pero lo habitual, cuando son grandes, es que los trabajadores sean justitos o te encuentres con una corrección en español venezolano cuando tú has escrito tu novela en castellano neutro. No nos lo inventamos, esto lo sufrió Helen en sus carnes con su cuarta novela.
Empresas de este tipo suelen estar interesadas en sacar adelante proyectos de cualquier manera, las cubiertas son a veces terroríficas y las correcciones dejan mucho que desear. Otras, como Bola Ocho Ediciones tienen mogollón de clientas contentas y satisfechas, pero, como decimos, es una empresa pequeña y se toman cada proyecto como si fuera propio.
Clave nº 5: somos profesionales, pero también personas
Los profesionales que van a editar tu libro son personas ante todo. E igual que te decimos que no te fíes de quien te caiga bien sin tener más pruebas que esa, también te aconsejamos que antes conozcas a la persona, porque te puedes encontrar trabajando con alguien con quien no tienes feeling. Y lo cierto es que eso es muy pesado.
Porque eso hace que ambos pongáis más ganas y motivación, y eso se refleja en los resultados del libro.
Hasta aquí nuestros tribuconsejos. Esperamos que os haya gustado y, sobre todo, ayudado.


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