
Neus Arqués analiza el síndrome de la impostora y nos invita a dejar de dudar de nuestro talento. Una conversación inspiradora sobre miedo, visibilidad y autenticidad a los 50.
Enlaces y libros mencionados:
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Impostoras y estupendas: cuando el síndrome de la impostora se disfraza de humildad
A Neus Arqués le gusta decir que todos tenemos talento, pero no todos nos atrevemos a hacerlo visible. En su libro Impostoras y estupendas (que hemos leído este mes en la sala de 50 sombras del club de lectura de Nextory), analiza con lucidez y empatía el síndrome de la impostora, ese enemigo silencioso que impide a muchas mujeres (y también a algunos hombres) reconocer su propio valor.
Durante la charla que mantuvimos con ella, la autora nos recordó que la impostora no es la mujer que finge ser lo que no es, sino la que cree no ser lo suficiente, aun cuando tiene pruebas de lo contrario. Esa voz interior que susurra «no estás preparada», «esto no es para ti», «van a descubrirte» suele aparecer justo cuando estamos a punto de dar un paso importante. Y ahí radica la trampa: el síndrome de la impostora no aparece cuando fracasamos, sino cuando tenemos éxito.
Neus Arqués lo vincula directamente con la educación y con una cultura que ha premiado la modestia femenina hasta confundirla con invisibilidad. Esa herencia cultural hace que muchas mujeres, incluso en la madurez, sientan culpa por mostrarse competentes o por ocupar espacio.
En Impostoras y estupendas propone una alternativa: visibilizar el talento desde la autenticidad, sin necesidad de impostar seguridad ni de competir por la aprobación ajena. Su enfoque combina la reflexión psicológica con la estrategia de marca personal —un terreno que domina desde hace años— para ofrecer herramientas prácticas que ayuden a transformar la duda en acción.
Entre los ejercicios que plantea, destaca uno especialmente revelador: anotar cada logro, por pequeño que sea, y revisarlo cuando la impostora aparece. «No se trata de inflar el ego, sino de tener datos frente al autoengaño», señala.
La conversación derivó hacia la relación entre redes sociales y autoestima. Arqués advierte que la comparación constante puede exacerbar la inseguridad, pero también reconoce que los espacios digitales son una oportunidad para compartir logros, construir red y encontrar referentes. El problema no está en mostrarse, sino en compararse.
Para una mujer de 50 años que empieza a reconectar con su creatividad y busca una nueva versión de sí misma este libro funciona como un espejo amable. No promete fórmulas mágicas, sino una invitación a reconciliarse con la propia voz.
Porque, como insiste Neus Arqués, dejar atrás el síndrome de la impostora no significa eliminar el miedo, sino seguir adelante a pesar de él. Ser estupendas, en el fondo, es atreverse a creer lo que ya somos.


Qué buena idea y qué necesario es «50 sombras de 50». ¡Felicitaciones, chicas!
Un abrazo a todas de otra «cincuestrella». Porque aquí hemos venido para brillar, ¿a qué sí? 😀
Totalmente, un placer contar contigo a bordo.
Gracias, enhorabuena, me ha encantado.
Seguimos 🙂
Nos alegra infinito, Conchy. Mil gracias.