El negocio de las colaboraciones y los bookstagrammers

Si eres escritor o escritora, esto no te pilla de nuevas. Pero si eres lectora, puede que no sepas el negocio que hay montado con los llamados «ejemplares de cortesía» de los libros que son novedad en el mercado.

En cada libro, las editoriales o los autores independientes destinan una serie de ejemplares para dar gratuitamente a reseñadores literarios (influencers en el mundo editorial) para que estos los promocionen.

Esta semana, en una de las cuentas de Instagram que he empezado a seguir recientemente, una bookstagrammer hacía un reel de un inmenso bookhaul (es decir, de todos los libros que las editoriales le habían enviado a casa). 

Por curiosidad, he contado los libros. Esta chica ha recibido (solo en este mes) veintisiete libros de editoriales. 

A ver, yo soy hipermegalectora y leo rápido. Mi media de lecturas mensual es de unas doce novelas. En los meses de verano, en los que tengo menos trabajo, puedo llegar a dieciocho. Pero…¿veintisiete al mes? ¿En serio? 

¿Esta chica es el robot de Cortocircuito?

Es más, el mes pasado tiene un vídeo similar y otro más, hace dos meses. Y por lo que veo, ninguna reseña de ninguno de los libros recibidos en estos tres meses pasados.

Uno de los problemas que le veo al marketing editorial tradicional es este.

No se selecciona bien a las personas a las que se destinan los ejemplares de cortesía. Con lo que el retorno de la inversión de esos ejemplares gratuitos es bastante dudoso, creo yo.

Que lo entiendo, también. El responsable de marketing de una editorial tipo Penguin o Planeta tiene cientos de lanzamientos en un mes y el tiempo da para lo que da. 

El problema es que muchos de estos bookstagrammers no se leen el libro sino que lo nombran en estos inmensos bookhaul (que es algo así como «mira todo lo que tengo, chincha rabiña») y, luego, se limitan a copiar la primera reseña que sale. 

Si tienes la mala suerte de que la primera es crítica con algún aspecto de tu novela de forma injustificada (llámese «me ha caído mal la prota», por ejemplo), date por jodido. Se repetirá una y otra vez.

Otra de las malas prácticas que veo en este tema es el de las malas «colaboraciones».

Muchos bookstagrammers te piden «colaborar» contigo. La colaboración consiste en que tú les envíes (por supuesto, gratis) tu libro y ellos, a cambio, hacen una reseña (que, ojo, no tiene por qué ser positiva).

Hay gente que se lo toma en serio, que invierte tiempo en leer el libro y es muy concienzuda en la reseña posterior y a ti te compensa porque esta está bien trabajada. Mucho más si esa reseña indexa (es decir, está escrita en un blog o grabada en un canal de Youtube), pero la mayoría tiene más cara que el pan de Arafo, como se dice en mi tierra.

Te lo pide gente que no tiene audiencia (le sigue su madre, su tía y cuatro amigotes más), que tiene una audiencia que no es de tu género (con lo cual sus lectores no te van a leer a ti), que luego no sube la reseña jamás en la vida o que te hace reseñas tipo «foto + sinopsis» (es decir, que no se lo lee) y después vende el ejemplar en Wallapop.

Todos estos, casos sufridos en propias carnes, lo juro.

Que yo no veo mal que se venda (yo misma tengo mi rastrillo de libros usados para hacer sitio en las librerías), pero sí que veo mal que no cumplas tu parte del trato sino que te aproveches de material gratuito.

Porque sí, el libro sale gratis para el bookstagrammer en cuestión, pero el libro no es gratis: al autor o a la editorial ese libro le cuesta dinero, y también le cuesta dinero enviarlo. Si se lo da a esa persona, tiene un ejemplar de cortesía menos y lo mínimo que tendría que hacer ese bookstagrammer es una reseña en condiciones y promocionarlo lo más posible si le ha gustado.

De todas formas, si te gusta un libro y un autor o una autora, la forma más sencilla de ayudarla es comprarle su libro o leerlo en KDP (que muchos autopublicados lo usan). Y subir una reseña del libro a Amazon.

«Ah, pero yo no leo en digital»

Los verdaderos amantes de la literatura (que se curran sus espacios) leen en todos los formatos, no te piden el libro en papel para la foto de Instagram (Si tú les ofreces una copia en digital, lo aceptan porque realmente lo que les apetece es leerlo).

Para mí, es sinónimo de lector fiable cuando veo en un perfil literario fotos de la pantalla de un ebook. Porque los lectores devoradores no pueden (podemos) asumir el coste de 10-15 libros en papel cada mes y aprovechan (aprovechamos) plataformas como Nextory o como e-biblio para leer.

De hecho, aunque colaboren en algunas ocasiones con editoriales y con autores en esos ejemplares de cortesía, estos influencers literarios también invierten (invertimos) en comprar libros de autores que les gustan y los promocionan «sin colaboración mediante».

Editoriales versus autopublicación

Mucho se dice de que una de las desventajas de la autopublicación es que tienes que trabajarte tú todo el tema de las reseñas. Pues qué quieres que te diga, prefiero elegir a alguien más pequeño en el que confíe que le vaya a hacer caso a mi libro, se lo lea y lo comente con honestidad que salir en un inmenso bookhaul de veintisiete libros y no tener reseña alguna (o como mucho una foto con la sinopsis) por muchos seguidores que tenga la influencer en cuestión. 

Como dice el refrán, «más vale cabeza de ratón que cola de león». 

¿Y tú, qué piensas?

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