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Cuando te hacen una entrevista, siempre hay preguntas que se repiten. A mí, en concreto, siempre me preguntan de dónde saqué el nombre de Doctora Jomeini (ahora ya menos que cuando salió la novela de “El blog de la doctora Jomeini”, pero siguen haciéndolo) o cómo consigo que me dé tiempo de todo. 

Pero una de las preguntas que se repiten no solo en mi caso, sino en el de cualquier escritor, es la de si tienes algún consejo para escritores noveles. Cosa que es absurda. Empiezas a seguir los consejos (y a saber de quién seguirlos) cuando ya te has pegado un par de mamporros en el mundo editorial. Por eso, me hace tanta gracia este extracto del blog de Patrick Rothfuss sobre la preguntita de marras, que he traducido de aquella manera (entendedme, no soy traductora). 

“En los últimos años, me han hecho muchas veces esta pregunta. La encuentro en mails y en entrevistas con la puntualidad de un reloj. A pesar de ello, no me importa contestarla. Me gusta dar consejos. Me gusta hablar sobre escribir. Sin embargo, mi respuesta tiende a ser diferente según mi estado de ánimo. Si estoy leyendo algo que me irrita, mi consejo sería cómo evitar esa irritación en concreto. A veces, solo depende de mi estado de ánimo o de lo que esté trabajando o revisando en ese momento. 

Pero también me he dado cuenta de un cambio progresivo acerca de lo que pienso de esta pregunta a medida que pasa el tiempo. A veces, aún, mi respuesta se centra en los entresijos de escribir: revisión, personajes o cómo comportarse en una firma. Pero cada vez más tiendo a responder en términos más generales. 

Me he dado cuenta de que cuando un entrevistador te pide consejos para nuevos escritores, realmente lo que quiere que le respondas es algo alentador. Algo como :”Toca las estrellas” o “Nunca te rindas”. 

Pero eso no es realmente un buen consejo. Podrías hacerte daño en el hombro intentando tocar las estrellas. Los buenos consejos son muchas veces descorazonadores: “Tendrás que enfrentarte a la inevitabilidad del rechazo” o “Nunca dejes tu trabajo para escribir”. 

Una vez tuve una entrevista de media hora que terminó más o menos así: 
– Gracias por la entrevista, Pat
–De nada. 
–Para cerrarla, ¿podrías dar algún consejo a nuevos escritores?
–Vive en un sitio barato. 
–¿Cómo?

Probablemente, te lleve mucho tiempo terminar tu novela. Después de terminarla, te llevará tiempo conseguir entrar en el mundo editorial. Eso significa que estarás trabajando durante años en un trabajo por el que no obtendrás dinero. Por lo que mejor va a ser vivir en un sitio barato. Puedes escribir en un agujero de mierda. Lo que está claro es que no puedes escribir trabajando 70 horas a la semana. (…)

Y eso es todo. Siento si el mejor consejo para nuevos escritores no es la perla que estabas buscando, pero en realidad, ¿de qué sirven las joyas de la sabiduría? Esto es como una magdalena de sabiduría. A todo el mundo le gustan las magdalenas”. 


Sin embargo, a pesar de lo que me gusta el consejo de Patrick Rothfuss, creo que el mejor consejo para escribir que he leído en mi vida, se lo leí a Neil Gaiman y es el siguiente: “Escribe. Pon una palabra detrás de la otra. Y termina lo que estés escribiendo”. Parece de Perogrullo pero si escribes todos los días, irás limando tu estilo. Si terminas, corriges y sigues escribiendo, llegará un momento en que lo consigas. 
Pues eso, para ser escritor, ESCRIBE. Termina lo que escribes. (Y, por supuesto, vive en un sitio barato ;D). 

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