El aprendiz silencioso, de Gabriel Sánchez García-Pardo

«La magia no reside en las palabras o conjuros, sino en las personas que la sienten». Eso dice Gabriel Sánchez García-Pardo en «El aprendiz silencioso», una novela narrada por un cuentacuentos ciego sobre la vida de un mago mudo, así que —mis queridos literaturadictos— la magia en esta novela se siente, se palpa, se oye y se huele. 

Este es un libro mágico y no solo porque en él aparezcan magos, sino porque su autor es un mago de las palabras, juega con ellas, con los personajes —maravillosa Niva, el alma de la casa de Umbra—, con los silencios de Locuaz creando un conjunto precioso en forma (las ilustraciones son de Alicia de Andrés, que también debe tener algo de bruja buena) y contenido. 

Ya te he hablado alguna vez de Gabriel Sánchez García-Pardo. Lo hice cuando recomendé en este post sobre libros de hadas su maravillosa novela «El vals de las hadas malditas». También lo hice en esta reseña para Libros Prohibidos. Y creo que es un autor de los que te traeré una y otra vez al blog porque, desde mi humilde punto de vista, es de lo mejorcito que tiene ahora el panorama de la literatura fantástica juvenil española. 

¿Por qué hay que leer a Gabriel Sánchez García-Pardo?

Hay que leerlo porque el amor por la literatura y por la fantasía impregna cada una de sus novelas (tengo otra en la recámara que leí como lectora cero, pero que quiero releer ahora que se ha publicado y comentárosla con mimo). Hay que leerlo porque sus novelas de fantasía juvenil son originales e integran elementos de otros géneros de la literatura que las enriquecen. 

En «El aprendiz silencioso» el inicio parece típico: cuentacuentos, entorno medieval, magos… pero Gabriel no es típico y enseguida nos sorprende con giros y subtramas, en las que además está presente un fino sentido del humor. 

«Como supongo que ya sabréis, toda población del Reino cuenta con su propio Togado. Cada Togado es más agrio y riguroso que el anterior, y todos tienen algo en común: administran la justicia, ejercen de tesoreros y ostentan la máxima autoridad legal de sus aldeas o ciudades. Una autoridad basada en el servicio y la entrega absoluta a sus vecinos. No está mal.

Pero siguen siendo unos agrios».

Este cuento —porque es un cuento lo que Novelo nos está narrando— presenta a Locuaz, un aprendiz de mago que no puede hablar y que llega a Alborada, una aldea en la que se da la extraña circunstancia de que existen dos magos, cosa completamente insólita en el reino de Alatea —, para aprender magia, con una recomendación de la Torre Noctívaga. 

Pero Alborada está rodeada de Funebros, unas criaturas —mezcla de espantapájaros y dementores—  de lo más terrible y cada noche dan un paso más que los acerca a la aldea. Locuaz no solo se verá obligado a aprender magia de una manera distinta a la que imaginaba, sino que tendrá que batallar con el misterio de los Funebros. 

La novela es entretenida, ágil, arranca más de una sonrisa y está adornada como un árbol de navidad de valores maravillosos: coraje, amistad, integridad, personalidad… 

Las subtramas van enlazándose vertiginosamente en una acción rapidísima y terminan en un final digno de peli de Hollywood. Crear un mundo así, como este, original y con unas reglas de la magia perfectas, y que ese mundo se sostenga en solo 200 y pico páginas es algo muy complicado de conseguir en literatura fantástica. Pero Gabriel lo consigue, tocando casi de puntillas cosas del reino de Alatea, que nos dejan con ganas de saber más y más, aunque no sean necesarias para la trama de esta novela. 

Que sé que cuando uno termina un proyecto, también termina un poco hasta el moño de ese worldbuilding. No en vano, revisas y revisas y revisas hasta la saciedad la novela antes de que salga. Pero, si en algún momento, ese hastío por las novelas terminadas se le pasa a Gabriel, lo animo a retomar parte de este mundo en otra historia y enseñarnos más de Alatea. 

Si quieres recibir mi newsletter, suscríbete aquí. Cada mes sorteo un ebook entre los seguidores.

* campos requeridos
Consentimiento *

Pin It on Pinterest