El efecto Frankenstein, de Elia Barceló

El efecto Frankenstein es la tropecienta novela que me leo de Elia Barceló. Sí, es que he perdido la cuenta. Novela de ella que sale, novela que disfruto con la pasión de una adicta a una de sus autoras favoritas. Algún día tengo que hacer un post recopilatorio en plan «Una ruta por la obra de Elia Barceló», en plan guía turístico. Porque es que todos sus libros son geniales.

Pero al turrón:

¿De qué va El efecto Frankenstein?

Nora estudia Medicina en una de las universidades mejores de su país, en Ingolstandt, ciudad que los lectores de Frankenstein recordarán como la que albergó a cierto doctor que jugaba con la vida y la muerte. En esa misma ciudad, una noche de Carnaval, Max aparece en una casa en ruinas, con el cuerpo lleno de cicatrices y sin recordar cómo ha llegado hasta allí.

Max y Nora se conocen tras salvar a una niña de morir ahogada en el río. Pero la ropa de Max no es un disfraz. Max viene del pasado, del siglo XVIII. Cuando vuelve a su época, Nora lo sigue por curiosidad y queda atrapada allí. Una mujer del siglo XXI en el siglo XVIII. Un salto temporal que le sirve a Elia Barceló para hacer dos cosas de forma extraordinaria: rendir homenaje a Mary Shelley —autora de Frankenstein— por abrir las puertas a las mujeres al género fantástico y, al mismo tiempo, mostrar el contexto en el que la mujer de esa época se movía. Un choque inmenso de cultura y pensamiento que obliga a los personajes a dialogar en una clara defensa de que el amor salva las diferencias.

«Vivir en el siglo XVIII —y eso que era el principio de la modernidad— sería espantoso para cualquier persona de nuestro siglo, pero mucho más para una mujer, que entonces casi no tenía consideración de ser humano y siempre estaba supeditada al hombre, algo que, lamentablemente, todavía existe en muchos lugares de nuestro planeta», dice Elia Barceló en una entrevista.

La documentación sobre el siglo XVIII es minuciosa pero está dispuesta con tanto esmero que Elia nos hace sentir que estamos allí. Falta de luz, ropa incómoda, comidas, olores, todo sazona un trabajo exquisito que sirve de telón de fondo a la relación que se desarrolla entre Nora y Max.

En el siglo XVIII, Nora conoce a un amigo de Max llamado Viktor Frankenstein, un científico atrevido que experimenta con cadáveres y que ha creado un monstruo. Viktor se asusta de su propia creación y huye y esta situación complica la existencia de Max y de Nora hasta extremos insospechados.

Un monstruo en el que encontramos el conflicto de dos almas totalmente dispares: un jardinero romántico y un profesor de universidad, que no soporta no tener el estatus del que disfrutó en vida (y que me lleva a preguntarme —aquí entre nosotros— si estará basado en algún compañero pedante que tuviera que sufrir la autora). La lucha entre ambas personalidades dota a Frankie de una originalidad sin precedentes.

Como dice la propia Elia en alguna de las entrevistas que ha concedido por los premios de la obra (El efecto Frankenstein lleva ya ganados el Premio Edebé 2019, el Premio Kelvin 505 (que concede el Festival Celsius) del 2020 y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020), su obra no es exactamente un retelling de la de Mary Shelley sino que aprovecha la trama de la dramaturga británica para desarrollar una trama paralela.

«Es como todas las mías», dice Elia, «una novela híbrida: mezcla de novela fantástica, histórica, feminista, de aventuras, de amor, un poco gótica y un poco ilustrada». Yo sé que cada novela que leo de Elia Barceló me enamora más de ella, como escritora, como persona. No dejéis de leerla.

En este vídeo, la propia escritora te cuenta la trama de la novela. Puedes conseguirla aquí.

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