El único cometido que le pedían a Supermán era que salvara el mundo. Así pensado era un cometido un poco absurdo. Ni siquiera era su mundo. Nunca vi en las pelis o en el cómic que le pidieran un trabajo como periodista para ya mismo. 

Tu único cometido como escritor de fantasía es conseguir que el lector siga leyendo. No importa cuál sea el sitio al que quieres llegar con tu trama, siempre y cuando el lector se enganche a la lectura y quiera saber qué pasa después. 
Una trama —simplificando bastante— es un personaje que se ve envuelto en un conflicto y que, a medida que ese conflicto se desarrolla, va echando mano de todos sus recursos para solucionarlo. Supermán echaba mano de su superfuerza, de su supervelocidad, de su visión de rayos X. Pero Supermán también se encuentra de vez en cuando con la kryptonita. 
Una gran parte de las novelas de escritores que empiezan tienen un fallo de base en la trama: para no cometerlos, debes tener muy claro qué quieres contar y quitar lo que no aporta nada. 

¿Cuáles son los fallos más comunes de la trama en las novelas de Fantasía? 

Un conflicto de papel mojado: el típico conflicto del escritor que no sabe qué escribir. Puedes solucionar esto rizando el rizo como hace Sofía Rhei en su libro “Cómo tener ideas” en el que la escritora sin ideas encuentra una sirena en una lata de sardinas que le complica extraordinariamente la vida. O cagarla, directamente. 

Cómo tener ideas, de Sofía Rhei

Una historia que no empieza nunca: volvamos al ejemplo anterior: el escritor sentado frente a la máquina de escribir/ordenador recuerda a su novia que le ha dejado —porque él era estéril y no podía tener hijos— pero, además, también es consciente de que tiene que ir a la compra porque se está quedando sin gominolas y sin café, que las pelusas se le van a comer un día de estos por no limpiar la casa y en fin…que acumula página tras página de vida contidiana y no pasa nada de nada. 
Cuando el pasado nos la trae al pairo, pero, a pesar de eso, tú vas y lo cuentas: Si usas un flashback o cuentas en un capítulo el pasado del protagonista, ese dato de su pasado debe aportar algo a la trama. No vas a contar cómo nació, creció, se reprodujo y murió. Sino qué partes de su vida afectan a tu trama. En el ejemplo anterior, si el ser estéril no aporta nada a la trama, ¿para qué lo cuentas? 
Las descripciones intermina…ZZZZZZZ: ¿No te ha pasado que un amigo te enseña las fotos de sus vacaciones —todas y absolutamente todas las que ha sacado— o las de sus hijos? La sensación que tiene el lector cuando lee tres páginas de worldbuilding puramente descriptivo —en las que no ocurre nada— es la misma. Aburrimiento total y ,por favor, que termine ya. Con dos ventajas evidentes sobre ti aguantando a tu amigo: se las puede saltar y también, puede cerrar el libro. 
Si el héroe encuentra un arma mágica, debe usarla: En la vida real, podemos permitirnos el lujo de que existan acontecimientos sin explicación. Tienes una llamada perdida en el teléfono que no sabes de quién es. No pasa nada. Encuentras un arma mágica en el portal de tu casa. No tienes por qué usarla. Pero en las novelas, si el héroe encuentra un arma o descubre un hechizo, eso tiene que tener relación con la trama. No puede quedarse como un hecho aislado, porque el lector se preguntará todo el rato qué pintaba el arma ahí. De la misma manera, todas las subtramas deben quedar terminadas. 

 Verás que este post se titula “Los peores errores de las novelas de Fantasía (I)” y eso es porque hay muchas más formas de “cagarla”. Y sí, yo también he cometido varios de estos errores. Así que voy a intentar que tú no los cometas en una serie de posts.

Nos vemos en el siguiente ;D

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