Maggie O'Farrell, Hamnet
Hamnet

En la entrevista que hice en el podcast a Núria Pradas (cuya maravillosa novela cozy mistery os recomiendo mucho) hablamos de cómo Hamnet nos ha petado la cabeza a ambas. Porque Hamnet es una obra que no solo destaca por su trama —que también— sino por su enfoque absolutamente maravilloso desde el punto de vista narrativo.

Para cualquier escritor, es una lectura obligatoria de cómo hacer las cosas bien. Para cualquier lector, es una lectura obligatoria porque esto es buena literatura.

La novela se adentra en la vida de la familia de William Shakespeare, centrándose en la figura de su hijo Hamnet, cuya prematura muerte a los once años se convierte en el eje central de la historia. Lo notable es que Maggie O’Farrell logra construir esta trama sin mencionar en ningún momento el nombre de Shakespeare , lo que otorga a la obra una originalidad única.​

La autora emplea una narrativa no lineal, alternando entre diferentes líneas temporales que abarcan desde el cortejo entre Agnes y el joven preceptor de latín hasta los días previos a la muerte de Hamnet.

Esta estructura permite al lector comprender la profundidad de las relaciones familiares y cómo el pasado influye en el presente. Además, la autora utiliza una prosa rica en descripciones sensoriales, que nos sumerge en la Inglaterra del siglo XVI y en la vida cotidiana de sus personajes.

Uno de los aspectos más destacados es el desarrollo del personaje de Agnes, esposa de Shakespeare y madre de Hamnet, que es retratada como una mujer con conocimientos profundos sobre plantas medicinales y una conexión especial con la naturaleza, lo que la convierte en una figura casi mística dentro de la comunidad.

Su capacidad para prever el futuro y su intuición aguda añaden una capa de realismo mágico a la trama. La autora profundiza en su psique, mostrando su fortaleza y su vulnerabilidad ante la pérdida del hijo, lo que la convierte en el pilar emocional de la novela.

La decisión de O’Farrell de omitir el nombre de Shakespeare es deliberada y significativa.

Al referirse a él simplemente como «el marido» o «el padre», la autora desvía la atención del lector de la figura histórica y se centra en la experiencia humana universal del duelo y la pérdida. Esta elección narrativa permite que la historia trascienda más allá de la biografía y se convierta en una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la resiliencia humana.

Elementos narrativos a nivel técnico que me han petado la cabeza. Sin hacer spoilers: la escena de la pulga o la de las manzanas del cobertizo.

Esta forma de trabajar los puntos de vista del narrador no solo ayudan a contextualiza históricamente la escena, sino que también intensifican la tensión y el suspense.

La autora también explora las diferentes maneras en que los personajes enfrentan el duelo. Mientras Agnes se sumerge en su dolor y busca respuestas en la naturaleza y en sus propias creencias, su marido canaliza su pena a través de su arte, culminando en la creación de la obra Hamlet. Esta dualidad en la gestión del dolor refleja la complejidad de las relaciones humanas y cómo el arte puede surgir de las experiencias más traumáticas.

La ambientación es otro punto fuerte de la novela.

O’Farrell recrea con maestría la vida en Stratford-upon-Avon, desde las labores cotidianas hasta las dinámicas sociales de la época. Las descripciones detalladas de los paisajes, las viviendas y las costumbres transportan al lector al siglo XVI, permitiendo una inmersión completa en la historia.

En cuanto al estilo, la autora utiliza un lenguaje lírico y evocador, con metáforas y simbolismos que enriquecen la narrativa. Por ejemplo, la constante referencia a las plantas y remedios herbales no solo destaca el conocimiento de Agnes, sino que también simboliza la conexión entre la vida y la muerte, la fragilidad y la resistencia.

Hamnet es una novela que, desde la perspectiva de un escritor, ofrece una lección magistral sobre cómo abordar personajes históricos desde ángulos novedosos, cómo estructurar una narrativa de manera no convencional y cómo utilizar el lenguaje para evocar emociones profundas.

La obra de Maggie O’Farrell es un testimonio del poder de la ficción para iluminar las sombras de la historia y explorar las complejidades de la condición humana. Una lectura que te recomiendo mucho, mucho, mucho.