La Casa de los Principios, de Ana González Duque

Los que seguís mi newsletter ya sabíais que La Casa de los Principios estaba en el horno porque os he ido contando que saldría en breve. Pues bien, ¡ya está aquí!

Esta novela no es la novela que debería haber publicado este mes. Había prometido a mis lectores —y siento defraudarles— la segunda parte de Proyecto Bruno, titulada Planeta Caro. Pero Planeta Caro tendrá que esperar hasta octubre de este año para estar del todo lista. Y mientras, la historia de Sara Flavín se me cruzó por el camino.

En Japón, cuando un objeto de cerámica se rompe, hay una técnica para repararlo llamada Kintsugi. Los trozos de cerámica son unidos de nuevo con pegamento y polvo de oro. En lugar de intentar ocultar las cicatrices, estas se celebran así, como una prueba de que, aunque la vida nos destroce, siempre podremos juntar los pedazos y recuperarnos. Como decía Hemingway, «el mundo nos rompe a todos. Y luego algunos se hacen más fuertes en las partes rotas». 

La casa de los principios es mi particular forma de hacer Kintsugi.

De juntar los pedazos y convertirlos en una cicatriz hermosa. Una prueba de que todos somos frágiles e imperfectos, pero también podemos ser resilientes.  Y, aunque mi historia no tenga nada que ver con la de Sara, escribir sobre reinicios me ayuda a resetearme a mí misma. A dejar cosas tristes atrás y comenzar de nuevo con una sonrisa. La que espero que tengas en la cara cuando termines de leer este libro.

La novela es también un pequeño homenaje a una casa que mis padres heredaron hace tiempo, la casa de mis tatarabuelos, en la que mi padre nació y en la que hay un naranjo inmenso siempre cargado de fruta. La portada —que una vez más ilustra mi hija Eva de José— está inspirada en una de las ventanas de esa casa.

Os dejo la sinopsis. Y debajo los enlaces de compra en preventa, tanto en ebook como en papel (dedicado, envíos a España).

La novela estará en vuestras manos el día 17 de marzo. A partir de ese día también estará en papel en Amazon.

Ojalá lo paséis tan bien como yo en compañía de los habitantes de La Casa de los Principios. Mil gracias por acompañarme siempre, mis queridos lectores.

Sara Flavín siente que su vida se ha quedado en suspenso. Trabaja en algo que no le gusta. Su relación de pareja quedó truncada por un accidente. Y su padre —alto ejecutivo de una empresa— la maneja como si aún tuviera seis años. 

Pero un fin de semana, su progenitor la envía a valorar la antigua casa de su abuela, cerrada desde que ella falleció. Y descubre que La Casa de los Principios no está vacía en absoluto y que los excéntricos residentes —una bibliotecaria jubilada con fama de bruja, una niña que colecciona palabras raras y un hombre tan guapo que parece salido de un cuadro— son encantadores.  

Obligada por las circunstancias a permanecer en la zona, Sara decide indagar en la historia de los habitantes de la casa sin prever que tal vez descubra cosas de su propia historia. 

Una novela corta feelgood para iluminar tu corazón. 

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