Una de las cosas que más me gusta de Twitter (y, en general de las redes sociales, es la gente tan maja que conoces, que posiblemente te perderías de otra manera. Rafael de la Rosa (Dragón Mecánico) es una de esas personas tan majas. Vale, sí, podría ser su madre porque tiene 23 añitos, pero mola mucho. Es biólogo y está, según él, en la fase de crecer como escritor. 
Me gustan mucho los posts de su blog (El dragón mecánico) que está empezando con fuerza. Así que en una discusión tuiteriana sobre los arquetipos femeninos de la literatura fantástica, le propuse que por qué no escribía un post para El Fogón sobre este tema (se me están pegando las artimañas del Lecturonauta, no puede ser) y dijo que sí. Yo creo que porque no se le ocurrió en ese momento una excusa convincente para librarse, pero, bueno, gracias a eso, aquí lo tenéis para hablarnos de las chicas de la literatura fantástica. 
 Antes de nada, quiero agradecer a
Ana la posibilidad de entrar en su cocina. Ahora mismo tengo un poco de miedo
de equivocarme y usar la cacerola que no es, pero me ha dado libertad para
cocinar un buen plato sobre personajes femeninos en novelas de fantasía.


 Por si aún no me conoces, tengo
una manía por clasificar cosas. Sí, soy así. Supongo que encontrar qué
elementos se repiten en libros que, aparentemente, no tienen nada que ver me
entretiene y lo veo útil: puedo repetir ese mismo patrón que funciona o tratar
de romper con lo establecido.
Así que me puse a buscar
clasificaciones de personajes femeninos por ahí (y de personajes en general)
para hacer esta entrada.

 La verdad es que encontré
una imagen chulísima sobre los diferentes tipos de
personajes femeninos.
No me dirás que no mola, ¿eh?
Aunque en mi opinión tiene fallos: no estoy de acuerdo con que un personaje
femenino sólo es fuerte si es el protagonista, un personaje redondo, no representa un
ideal, presenta debilidades y sobrevive hasta
el final. Lo siento, pero no. Hay personajes femeninos muy buenos que mueren en
el primer acto, por decir algo. Y, además, basar mi clasificación en esta
imagen me volvería loco, así que me he decantado por hacer mi propia
clasificación.
¿Empezamos? 
La Mary Sue:
Empezamos por todo lo alto, como
debe ser. Mary Sue es ese personaje perfecto e idealizado, esa chica tímida,
que se considera un poco fea (pero que en realidad es un pibón) y que tiene
algún don o característica que la hace ideal y perfecta —ejem, ojos violetas, ejem. 
Si quieres saber en más
profundidad lo que es una Mary Sue, puedes leer esta entrada de Inteligencia Narrativa (bastante chula, por cierto).
Como el propio Alex dice en su
entrada, suelen ser un alter ego del escritor (que se autoidealiza o se sueña
en un mundo perfecto). Comparten físico o físico deseado. Si no me crees,
piensa en Bella Swan y Stephenie Meyer. 
 Por citar alguna (que hay
MUCHAS), diré a Ewilan, la protagonista de la saga homónima del autor Pierre
Botero. La saga está bien, un poco más infantil quizá, pero bastante chula. Sin
embargo, Ewilan, la protagonista, es tan excesivamente perfecta (tiene el don
de dibujar de forma perfecta, puede
dar cuerpo y forma a las cosas que imagina) que a veces cansa.
Por favor, huyamos de las Mary
Sue. 
La Matriarca:
Es esa mujer que se comporta como
una madre; es la gran mamá de todos (sean o no descendientes de su estirpe).
Tiene un gran instinto maternal, cuida al resto de personajes, se preocupa por
ellos y si tiene que echarles la bronca porque se han portado mal, lo hace. Y
lo hace porque los quiere, como una buena madre. 
 Sí, efectivamente, estás pensando
en la misma que yo: Molly Weasley. Molly, la madre de Ron en la saga de Harry
Potter (¿es necesario presentarla?), es el mayor exponente de Matriarca. 
Pero
no es el único ejemplo. También podríamos nombrar a la entrañable Lizbeth de El Ciclo de la Luna Roja de Jose Antonio
Cotrina. 
La damisela en apuros: 
Venga, una de cal y otra de
arena. Muchos dirán que la damisela en apuros es una Mary Sue. Y a veces
coinciden, pero muchas otras no. Es la chica que necesita ser rescatada, el
trofeo, por lo que carece incluso de características suficientes como para ser
Mary Sue. Intenta evitarla, por favor. Aunque si pones una damisela en apuros,
dale un giro: que se salve ella sola, por ejemplo. O si la salvan, que después
no sea un personaje tremendamente plano, dale evolución, vida. Que
no sea sustituible por una lámpara
.
Ejemplos de damiselas en apuros
hay muchos: Aurora de la Bella Durmiente, Michelle en la primera parte de La Puerta Oscura de David Lozano, la
chica de las mariposas de El Fin de los
Sueños
de Gabriella Campbell y Jose Antonio Cotrina…



La tía dura:


La guerrera, la que pelea, la
fuerte, la asesina. La tía que coge una espada de dos metros y te hace
picadillo con ella, esa.

Con la fama que tiene Canción de Hielo y Fuego ahora, es
inevitable pensar en Brienne de Tarth, aunque no es la única. Mi favorita de
chica dura es Éowyn, de El Señor de los
Anillos
.
Por favor, no las confundamos
con…
La heroína: 


No, no hablo de droga (¿cómo has
podido pensar eso?). Hablo de la chica que quiere salvar el mundo, la que se
enfrenta al mal por salvar a los suyos. Sí, a veces puede ser una chica dura o
una Mary Sue, pero las heroínas son especiales.

Así tenemos a la adorable Lyra
Belacqua, la protagonista de La Materia
Oscura
de Philip Pullman. Es una niña, pero es valiente y con el don de
poder leer el futuro en el aletriómetro. Una heroína
clásica
preciosa.
La Sabia (o la Mentora): 


¿Aún no has visto el vídeo de Ana González
Duque sobre los arquetipos
de la literatura fantástica? Pues deberías. En
él, Ana habla de una figura muy importante: el Mentor, ese personaje lleno de
sabiduría que se encarga de instruir al protagonista.

Por supuesto tenemos esa misma
figura en femenino (todos los arquetipos los encontramos en masculino y en
femenino, por supuesto). Seguro que te vienen a la cabeza grandes hechiceras,
sabias y poderosas.

En este grupo tenemos a Aile
Alhenai o Allegra D’Ascoli de Memorias de
Idhún
(sí, la abuela de Victoria) o la Madre Blanca de Las Hijas de Tara, por citar dos libros de Laura Gallego, Daphne de
La Puerta Oscura… Sí, también entra
aquí Minerva McGonagall.
La malvada: 


El siete es un número mágico y me
parece un buen número para terminar. Y no hay nada mejor para terminar que la
parte oscura de los personajes femeninos: la malvada. Siempre tiene que haber
un enemigo o al menos un personaje cruel, malvado.

A lo mejor no es mala del todo,
pero desde luego no es una santa.

Hay muchas en esta categoría (y
me encantan): la Bruja Blanca de Las Crónicas de Narnia, la Bruja Mala del
Oeste de El maravilloso Mago de Oz (aunque después, en la reescritura
realizada por Gregory Maguire, se le dé una vuelta de tuerca), Cersei Lannister
de Canción de Hielo y Fuego
Y hasta aquí este breve repaso de
personajes femeninos. La verdad es que me he dejado muchos (MUCHOS) ejemplos
atrás, pero espero que los que me faltan (y los que no conozco) los añadas tú,
¿te parece? Seguro que Ana está encantada de que nos dejes un comentario
diciéndonos otro ejemplo. O incluso si se te ocurre otro tipo de personaje
diferente.

¿Cuál es tu personaje femenino
favorito?

Pin It on Pinterest