En mis vacaciones de verano, leí un libro de César Mallorquí llamado «La Mansión Dax». Cada vez que escucho a César hablar en el Celsius me entran unas irrefrenables ganas de leerle de nuevo. Este año además lo tuve muy cerca, porque presentamos su libro «Esto no es un manual de escritura. Pero lo parece». Pero a lo que iba, que escuchar a César hablar, hace que te den muchas ganas de leer otro libro suyo.

Sobre todo, porque sabes que César Mallorquí jamás decepciona. Ya te he hablado en otra ocasión de este autor, así que ya conoces mis debilidades por su prosa. En mi lista de pendientes estaba «La Mansión Dax», así que me lo llevé en la maleta dispuesta a devorarlo.

¿De qué va «La Mansión Dax»?

La sinopsis dice esto: «Fui, soy y me temo que moriré siendo un ladrón.A veces sueño que regreso de nuevo a la Mansión Dax, al lugar donde todo comenzó, donde cambió mi vida y me transformé en lo que ahora soy. Por desgracia, no se trata de un sueño agradable, sino de una pesadilla. Estoy solo al final de la escalera y tengo miedo. La casa está en silencio, mi corazón late acelerado, y cada peldaño que asciendo me acerca más y más a la locura…

Una novela que combina a la perfección la historia, el suspense y la explosión de los sentimientos. Alejo Zarza tiene manos pequeñas, pero ágiles y fuertes dedos de ratero. Sus andanzas por el Madrid del siglo XIX nos transportan a un mundo desconocido: la vida de los ladrones profesionales. Pero un día se cruza en su camino el enigmático Sebastián Dax, y así descubrirá el terrible poder de la venganza y el amargo sabor de la traición». 

Para Alejo Zarza, robar es un arte que necesita práctica y técnica. Un niño solo y hambriento en el Madrid del siglo XIX que tiene que buscarse la vida lo mejor posible. Pero a Alejo se le da tan bien lo de robar, es tan habilidoso, que el señor Dax le ofrece una plaza en su Instituto para talentos: la Mansión Dax.

¿Qué me ha parecido a mí y por qué creo que debes leerla?

«La Mansión Dax» (16 ediciones, nada menos) es una novela a medias tintas entre aventuras y suspense. Con una estructura clásica, recuerda en ocasiones a los libros de Mark Twain o al Dickens de Oliver Twist, personaje cuyas vivencias son similares al principio a las de Alejo, pero eso sí, narradas con mucho menos sentido del humor del que le pone César a Alejo sobre los hombros.  

La novela tiene una trama compleja e intrincada que te sorprende con sus giros, una ambientación maravillosa en un Madrid que cabalga entre el siglo XVIII y el XIX,  y, por si no eso no fuera suficiente, César Mallorquí se caracteriza por una habilidad increíble para engancharnos a sus personajes, aunque estos sean moralmente cuestionables.

Los personajes de César son magnéticos. Tanto Alejo como el señor Dax, como cualquiera de los habitantes de la mansión. 

Además, me gustaría nombrar —esto ya como escritora envidiosa del manejo de la pluma del autor— un recurso genial: la prolepsis, una forma de anticipar parte de la información pero no toda que te engancha sin remedio a lo que va a pasar. Alejo dice de su benefactor al inicio de su descripción:

«Todavía me pregunto de dónde saqué las fuerzas necesarias para matarle». 

Y te quedan doscientas páginas por delante para descubrir por qué. 

En resumen, «La Mansión Dax» es una lectura apasionante con un millar de referencias literarias que podríamos definir como una novela juvenil de aventuras, con mucha acción y muy visual, lo que la hace adictiva. 

Como todo lo que escribe César.

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