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La puerta oculta, de Orson Scott Card
He leído, con infinita rabia, en La espada en la tinta que Minotauro va a dejar a medias la saga de “Magos Primigenios” de Orson Scott Card, cuya última parte se publicaba en Septiembre de este año y que yo estaba esperando como agua de mayo para saber cómo terminaba la historia de Danny. 

Hace poco, en una mesa redonda con representantes de varias editoriales, se habló de este tema. La respuesta unánime fue que una editorial es un negocio y, si no hay ventas, no se sigue. Con lo cual –a los lectores que hemos empezado una saga– nos quedan dos opciones: o leerla en inglés o quedarnos con la intriga. Y yo, por lo menos, cuando veo que una novela es parte de una saga y no están publicados todos los tomos, la dejo en la librería. (Vale, empecé a leer “La puerta oculta” sin saberlo y me enganché, qué le voy a hacer).
Resulta curioso comprobar como novelas que en otros países son superventas en nuestro país fracasan ¿Por qué? Comentaba Loren Sparrow, en el post de La espada en la tinta, que no sabía lo que pasaba con los libros de Fantasía de Orson Scott Card en España. Que no terminaban gustando a los lectores de “El juego de Ender”. Es lógico. Dentro de los cursos de blogging para escritores que estoy dando, una de las primeras cosas que remarco es que hay que elegir un público al que dirigirse. El público de “El juego de Ender” no es el público de “Magos Primigenios”, aunque sean del mismo autor. Yo soy lectora de Fantasía. Solo Fantasía. No me gusta demasiado la Ciencia-Ficción. Y por mucho que las editoriales y los certámenes las hagan ir de la mano, los lectores de Fantasía somos unos y los de Ciencia-Ficción, otros. Y no necesariamente revueltos. Y ya cuando lo mezclas con el terror, no te quiero ni qué contar. 
En otras palabras, si a ti te gusta el café con leche y te lo sirven solo, por mucho que sea café, no te lo tomarás. O te lo tomarás a disgusto. Lo mismo pasa con esas novelas. El lector de Fantasía puede leer una historia de Ciencia-Ficción (De hecho, yo me leí “El juego de Ender”, pero solo la primera parte) o al revés, pero no apurará la taza para lamerse los labios. Y no le dirá a sus amigos: “Qué bueno está el café en ese sitio”. 
Queridos literaturoadictos, otra de las ventajas de la autopublicación. Un autor autopublicado, a menos que se muera, no dejará una saga a la mitad. 
Gracias al blog Book-eater, encontré esta curiosa lista de libros abandonados por editoriales (elaborada por @grobotto). Un cementerio de libros olvidados, como el libro de Ruiz Zafón, escrito en hojas de excell

¿Os ha pasado alguna vez o soy la única boba a la que han dejado a la mitad de una saga? 


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