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Mi hija colecciona ediciones de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. El libro le obsesiona desde que era pequeña y en mis estanterías hay múltiples versiones del mismo, desde la típica de Walt Disney hasta la más antigua con los dibujos originales de John Tenniel, pasando por una de pop-ups y un comic maravilloso ilustrado por Erika Awano. 
He de reconocer que el clásico de Lewis Carroll no es una de mis obras de fantasía preferidas. Me gusta mucho más la secuela A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, mucho más lógica y retorcida, aunque también termina con un sueño, cosa que me revienta como final. 
Pero he aprendido muchas cosas leyéndole a mis hijos sus páginas. Cosas que puedo aplicar a mi trabajo como escritor. 

1) Las prisas no son buenas consejeras: si vas a todos lados mirando el reloj corres el riesgo de caer en una madriguera de la que es difícil salir. Planifica, organízate y el tiempo se duplicará
2) ¡Feliz, feliz no cumpleaños!: ¿Por qué no disfrutar de cada día? Cada día es algo especial. A veces, la rutina mata la creatividad. Piensa siempre:” ¿Y por qué no?

3) ¿Quién eres tú? –le pregunta la Oruga Azul a Alicia mientras fuma su narguile ¿Qué mas da lo que piense la Oruga Azul sobre quién soy yo? Yo sé qué parte del hongo debo comer para conseguir lo que quiero. Alicia me ha enseñado a ser consecuente con mis actos. La autopublicación me ha permitido vender muchos más libros y además empezar a vivir de eso, pero mi libro no está en todas las librerías, como me ocurriría si optara por aceptar algunas de las ofertas editoriales que he tenido. La idea es ser un autor híbrido y buscar el equilibrio entre ambos mundos. Eso hace que, a veces, se me juzgue de manera equivocada. Pero yo sé quién soy

4) “Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente” –le dice el gato de Cheshire a Alicia. Solo tiene éxito el escritor que persevera y no tira jamás la toalla. Y quién sabe dónde quiere llegar. 
– ¿Me puede decir por favor, que rumbo debo tomar desde aquí? – preguntó Alicia al gato,
– Eso depende en gran medida de adónde quieras llegar – dijo el gato.
– En realidad no me importa adónde – contestó Alicia
– Entonces, no importa el camino que tomes – contestó al fin el gato.



5) La intolerancia hace que los que te rodean te odien. Cortar cabezas, como hace la Reina de Corazones solo trae desgracias. Es mejor colaborar. Los demás escritores no son tus enemigos. Los lectores, tampoco. Y puedes aprender mucho de ambos. 

6) ¿Puedes pensar seis cosas imposibles antes del desayuno? Cuando llegues a un momento de tu historia que no cuaje, dale la vuelta, no sigas por el camino del cliché. Piensa en algo imposible y tendrás la respuesta de por dónde seguir. 
¿Y tú? 
¿Crees como yo que de Alicia pueden extraerse conclusiones que nada tienen que ver con el País de las Maravillas? 

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