
Yo también fui de las que pensaba que no. De las que arrugaba la nariz cuando alguien decía que había «leído» un libro escuchándolo en la app del móvil mientras fregaba los platos. De las que creía que la lectura requería, sí o sí, sofá, manta, luz cálida y el olor a papel o, como mucho, el brillo blanco de un e-reader.
Pero hace tiempo que dejé de ser esa persona.
¿Y sabes qué fue lo que me hizo cambiar? La vida.
Esa misma vida que te interrumpe con sus agendas imposibles, con los niños que reclaman la cena, con sus trenes que siempre salen antes de que termines el capítulo.
En El Fogón ya te he hablado de cómo leer más incluso cuando parece que no te da la vida para nada que no sea sobrevivir. Y una de las claves que te conté ahí fue precisamente abrir la mirada a otras formas de lectura. Entre ellas, escuchar audiolibros.
Hoy quiero contarte por qué, cómo y para quién escuchar audiolibros puede ser no solo una vía alternativa, sino una puerta mágica a mundos que creías cerrados por falta de tiempo. Y, de paso, reflexionar juntas sobre si eso es leer o no. Porque de prejuicios literarios también se alimenta nuestra comunidad lectora.
Leer no siempre fue lo que tú crees.
Antes de que la imprenta convirtiera los libros en objetos cotidianos, leer era una experiencia colectiva. Se leía en voz alta, en grupo, muchas veces en la plaza o en la taberna. Las palabras tenían cuerpo, sonaban, vibraban en la garganta y en el oído. La lectura silenciosa, solitaria y casi mística es una invención relativamente moderna.
Así que cuando nos preguntamos si escuchar audiolibros es lo mismo que leer, quizás la primera trampa sea asumir que leer siempre fue un acto silencioso, individual, y estrictamente visual.
La neurociencia actual confirma que el cerebro procesa de manera distinta lo que escucha y lo que lee, pero ambos caminos activan zonas similares vinculadas a la comprensión, la empatía, la construcción de imágenes mentales y la memoria emocional. Distinto no significa peor. Ni siquiera menos profundo.
De cualquier manera, las zonas que se activan son casi las mismas y la experiencia es una experiencia lectora similar porque el contenido escuchado en el audiolibro es el mismo que el contenido leído en el libro. No es como si fuera una película donde los contenidos son distintos.
Escuchar audiolibros: la tabla de salvación del lector ocupado
En mi caso, como te decía, escuchar audiolibros me devolvió la sensación de estar leyendo cuando la vida me había robado el tiempo de sofá y manta.
Mientras camino por la ciudad. Mientras cocino. Mientras hago cola en Correos. El audiolibro no sustituye mis tardes de lectura clásica, pero sí las complementa. Y lo hace con una ventaja inesperada: a través de la voz, los personajes parecen más cercanos, casi como si me contaran al oído sus secretos. Hay maravillosos narradores (como por ejemplo Estela Benita, a la que entrevisté en este episodio del podcast) que merece la pena descubrir.
He descubierto joyas que quizás no habría leído de otro modo, porque me daban la pereza infinita de las 800 páginas.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios recientes de la Universidad de California demuestran que los niveles de comprensión de una historia no difieren significativamente entre quienes la leen y quienes la escuchan, siempre que la atención sea similar.
El matiz está ahí: la atención. Porque sí, el riesgo de dispersión es más alto en el audiolibro. Y es que no es lo mismo escucharlo de fondo mientras revisas el correo que sumergirte en él como única actividad.
Pero… ¿acaso no ocurre lo mismo con la lectura tradicional? ¿Quién no ha leído veinte páginas con la mente en otro lado?
La clave, como casi todo en la vida, está en la intención.
El club de lectura y los prejuicios que se caen
En el club de lectura de Lectoria donde cada mes exploramos títulos de géneros distintos en ebook y audiolibro, hemos tenido este debate más de una vez. Hay quienes solo leen en papel. Quienes prefieren el e-reader. Quienes alternan con el audiolibro. Y quienes han abrazado esta forma de lectura por encima de cualquier otra.
En redes, cuando alguien dice que ha escuchado el libro en vez de leerlo, siempre hay quien salta con un «eso no cuenta».
Y entonces la pregunta incómoda aparece: ¿Quién pone las normas? ¿Quién decide qué es leer y qué no?
La respuesta, en el fondo, es sencilla: cuenta si te llega. Cuenta si te conmueve. Cuenta si, cuando termina, tienes ganas de recomendarlo, de debatirlo, de escribir sobre él.
Porque leer no es (solo) decodificar letras en una página. Leer es entrar en un mundo, vivirlo, hacerlo tuyo. Y eso, amiga lectora, también se consigue con la voz de un narrador en tus auriculares. Y para los escritores, sigue siendo una forma de llegar a más lectores.
Lo que nadie te cuenta sobre el audiolibro
Te dirán que es frío, que es impersonal, que no es lo mismo que leer. Pero no te dirán que hay novelas que cobran vida como nunca cuando una buena voz las interpreta (maravilloso Marc Gómez en La casa sobre el mar más azul). Que puedes emocionarte, reír, llorar y hasta detener el coche en mitad de la carretera porque no soportas no saber qué pasa en el siguiente capítulo.
No te dirán que, a veces, escuchar audiolibros es la única forma que tiene alguien de leer. Piensa en personas con problemas de visión, con dislexia, o simplemente con vidas tan frenéticas que no encuentran otro hueco.
El audiolibro democratiza la lectura. La hace accesible. La hace portátil.
El placer de redescubrir los clásicos… en audio
Confieso que uno de los placeres secretos que me ha traído el audiolibro ha sido redescubrir clásicos que, en papel, me daban una pereza infinita.
Los miserables, por ejemplo. Que escuché el año pasado. O Crimen y castigo, por ejemplo.
Si te abruma la lista de pendientes, te reto a probar uno de esos clásicos en formato audio. Puede que te sorprendas.
En este episodio de su podcast, Elena Chorén de Qué libro analiza las distintas plataformas de escucha de audiolibros, si te interesa probarlo y no sabes por dónde empezar.
Mis libros en audiolibro
Como te decía, los audiolibros son una forma de llegar a otros lectores. Y para mí, han sido además una fuente nada desdeñable de ingresos este año. Si quieres descubrirme en audio, tienes en Nextory por ahora:El silencio entre tú y yo, El escritor emprendedor y en Audible, La Casa de los principios (que también está en Storytel)
PD: Recuerda que tienes un cupón de 30 días gratis de mi parte si quieres probar Nextory.
Entonces… ¿ es leer o no es leer?
Quizás la pregunta ya no sea si escuchar audiolibros es o no leer. Sino si quieres seguir alimentando la culpa por no tener tiempo para leer de la manera tradicional. Porque la culpa, como siempre, pesa más que el libro más voluminoso.
Yo elijo, cada día, leer en todas las formas posibles. Porque el amor por los libros es demasiado grande para encerrarlo en un único formato.
Y tú, ¿te animas a probar?


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