Rumbo a ti, de Beth O'Leary

Rumbo a ti es la tercera novela que leo de Beth O’Leary. Y creo que es una apuesta arriesgada de la autora —que es una autora que me gusta mucho cómo escribe (y cómo la traducen)— que no se ha conseguido del todo. Pero no me adelanto. Eso sí, antes de hablarte de las novelas, chapó para Suma por la edición, que es una preciosidad.

La primera novela que leí de Beth O’Leary fue Piso para dos, una comedia romántica deliciosa de la que te cuento más en este artículo del blog.

La segunda, que no la reseñé en el blog, fue En tus zapatos, en la que una abuela y una nieta intercambian sus pisos (en Londres y en un remoto pueblecito). Una comedia romántica muy dulce.

¿De qué va esta tercera: Rumbo a ti?

Rumbo a ti es la típica road movie hecha libro. Una road movie (¿O debería decir un road book?) muy original porque está contada a dos voces: la de Addie y la de Dylan, los dos protagonistas, pero también en dos líneas temporales, lo cual tiene su grado de dificultad importante.

Addie y Dylan fueron pareja en el pasado. Y, por esas cosas del destino, tienen que hacer el viaje hacia la boda de una amiga común juntos en un mini que parece un camarote de los Hermanos Marx porque no van solo ellos dos sino la hermana de Addie (Deb), el mejor amigo de Dylan (Marcus) y Rodney, que nadie sabe qué pinta allí, pero también va a la boda.

Una historia de segundas oportunidades

La historia podría etiquetarse de comedia romántica por lo disparatadas que son algunas situaciones, pero Beth O’Leary no se queda en eso, sino que profundiza en relaciones tóxicas (de amistad y de amor), malos rollos familiares y miserias varias (adicciones, homofobia, agresión sexual…) que le dan capa sobre capa a los personajes secundarios sobre todo.

Los personajes secundarios son geniales. Maravilloso Rodney que me recordó al personaje de Rhys Ifans (Spike) en Notting Hill.

Lo que menos me ha gustado

Yo creo que la pareja Addie-Dylan ha sido lo que menos me ha gustado del libro. Son dos personas a las que el destino les ha dado la oportunidad de volver al capítulo uno de su novela y reescribir la continuación. Sí. Una segunda oportunidad. Solo que el arco del personaje de él no me lo termino de creer del todo. Eso unido a que el humor está menos presente en el libro que en los dos anteriores y a que él es poeta (quién vive de la poesía hoy en día, que me lo expliquen) hizo que las casi 500 páginas que tiene el libro se me hicieran un poco bola. Y tardé en terminarlo.

Pero ojo, no es por ella, es por mí. He sido yo la que no ha empatizado con Dylan.

Y lo que más

La forma de escribir de la autora es maravillosa, fresca, cálida, con ese puntito de humor siempre latente detrás y que tanto aprecio. La forma de estructurar la novela me parece muy valiente: el alternar las dos líneas temporales hace que la novela sea más fluida y conlleva una preparación de escaleta muy compleja, en plan encaje de bolillos para que todo cuadre.

Mis reconocimientos a la etapa de planificación.

Y los pasajes en los que transcurren ambas líneas temporales. Beth O’Leary describe tan bien que me pareció sentir el sol del encuentro entre Addie y Dylan y la humedad de los parajes escoceses por los que conducen hacia la boda.

En resumen:

Una historia entretenida, fácil de leer y con una edición muy cuidada. Recomendable.

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